Don't believe what you see Believe in me and my reality Eternity in me
Epica - Living a lie
Pasillo, Edificio Viña del Mar
El Comisario pide por favor a todo el grupo de policías que abandone el recinto.
-Dispérsence por el lugar y váyanse rápido. Soto y Núñez se quedan, y Miranda, trae un auto sin distintivos ni nada que parezca policial.
-Entendido.
Ibañez se desmorona sobre el hombro de Lina, quien lo abraza con fuerzas, bastante agustiada también.
-¿Tu hija? -pregunta Lina.
-Sí -responde Ibañez, quebrándosele la voz totalmente, brotando las lágrimas con desesperación de sus ojos-. ¡¿Por qué ella, si es conmigo el problema?!
-Es un gilipollas -dice Lina, con determinación-. Es un puto gilipollas que no tiene bolas para enfrentarse cara a cara.
-Tiene ocho años, ¡ocho años! ¿Crees que estará bien? Debe estar aterrada -exclama Ibañez con angustia-. Yo debería estar allí, yo, ¡no ella!
-Calma -se limita a decir Lina, acariciando el cabello de Marcelo-. Va a estar bien.
-¡No va a estar bien! -exclama Ibañez, soltándose de Lina-. ¿Estás ahí maricón?
-Acá estoy -responde Berzerker, hablando desde los parlantes del televisor con la imagen en negro-. Necesito que quiten el cadáver de Maximiliano, hace bulto allí. Para eso quiero a Torres acá.
Catalina con disimulo activa una grabadora dentro de uno de sus bolsillos.
-¿Qué tengo que hacer para liberar a mi hija? -pregunta Ibañez, con cierta subordinación hacia Berzerker.
-Por el momento... nada. ¡Torres!
-Diga -responde el comisario.
-El cadáver de Maximiliano pueden sacarlo de acá, pero necesito que quede bajo siete llaves su muerte hasta que yo diga. No va a ser por mucho tiempo, ¿estamos?
-No me queda otra -responde el comisario-. Sé que van a buscar como interceptar la señal y bla bla bla... ¡mierda!
Consulta Dra. Lina Estevez
Axel teclea con rapidez y desesperación, mandando a imprimir una gran cantidad de hojas, enviando al notebook personal alguna otra información. A su lado Loreto se encarga de ordenar los papeles que van saliendo.
-¡Mierda! ¡Mierda! -grita Berzerker-. ¡Esto es un desafío, maricón!
-Ajá, que yo tengo el control ahora -exclama sonriente y triunfal Axel.
-¡Toma maricón! ¡Toma hacker reculiao! -se burla Loreto hacia la cámara, sacándole la lengua-. ¡Axel, hueón, te amo!
Lina entra rápidamente.
-¿Lo hackeaste? -pregunta.
-Luego te cuento -responde Áxel, prosiguiendo su tecleo con velocidad-. No puedo desconectarlos, ¡no puedo!
-La hueá la cambió más que la mierda, hay datos que todavía no puedo... interpretar -dice Axel.
-Lo tengo -dice Berzerker-. Adiós.
La pantalla del computador de Axel se va a negro.
-Mierda -exclama.
-Igual no más te cagamos -dice Loreto, con tono burlesco.
-Eso lo veremos -dice Berzerker.
Carlos se pone junto a su madre, acariciándole el rostro con preocupación y cariño. Por su parte Ibañez, todavía con los ojos enrojecidos, camina de un lado a otro totalmente fuera de sí. Torres decide entrar a la consulta.
-Me tienen que explicar muchas cosas -dice el Comisario a Lina.
-Lo haré, no se preocupé, lo haré.
Consulta Dra. Lina Estevez
Axel ordena sobre la mesa el conjunto de papeles que imprimió hace algunos instantes atrás. A su lado Loreto se encarga de corchetear, revisar y seleccionar entre letras y algunos garabatos. Lina, por su parte, termina de contar a Torres todo lo que sucede allí dentro. Ibañez todavía no se controla totalmente, decide tomar distancia y simplemente esperar, mientras que Carlos se acerca a escuchar lo que dicen.
-Los códigos va a tomar tiempo analizarlos, y dudo que pueda encontrar algo útil a menos que tenga suerte. Lo que sí me llama la atención -Axel se centra en uno de los papeles, el que tiene más dibujos-. Es la interfaz del programa, allí hay varios cambios. Está usando modelos de simulación en 3D para proyectar, por lo que en vez de tener a los pacientes en su subconsciente los tiene en un entorno totalmente virtual.
-¿Algo así como un videojuego? -pregunta Lina.
-En un videojuego -sentencia Axel, tomando otro de los papeles-. Encontré este mapa de el lugar donde los tiene encerrados.
-¡Raccoon city! -exclama Lina, conociendo inmediatamente la distrubición del lugar.
-Exacto.
-¿Que mierda es un Ratón city? -pregunta Loreto-. Pa' los que no cachamos de computadores y esa onda.
-Es la ciudad virtual de un videojuego llamado Resident Evil -prosigue Axel.
-La peli de la rubia esa que mata zombies, si cacho -dice Loreto.
-Salen marcados seis puntos, uno cerca de un edificio y los otros cerca de la estación de policía -prosigue Axel-. Pero hay un séptimo en uno de los rincones, al interior de uno de instalaciones de Umbrella.
-¡La hija de Marcelo! -exclama Lina.
Ibañez inmediatamente se pone alerta, acercándose al mesón.
-Es probable -dice Axel-. No es seguro, pero es probable. La forma de superar el juego es una sola...
-¿Salir de la ciudad por la vía del tren, cierto? -dice Lina.
-O por aire -agrega Axel-. Depende de la versión del juego, probablemente no sea ninguna conocida. Quiero creer que no ha puesto ni zombies ni monstruos.
-Quiero ir -dice Ibañez-. Maximiliano está muerto, puedo entrar allí y buscar a mi hija.
-Pero... -intenta interrumpir Torres.
-No. No quiero ir, ¡voy a ir! -exclama Ibañez-. Axel, necesito que me copies el mapa para estudiarlo y me ayudes con todo lo que sepas. Lina, ¿si me pongo cosas en los bolsillos se proyectarán?
-No necesariamente, tiene que estar en tu memoria para que nazca el recuerdo -responde la psicóloga-. Necesito que estando allí te contactes con los pacientes.
Ibañez la mira algo dubitativo, muy serio.
-¡Marcelo! -exclama Lina, con molestia-. Mira, siento que tu hija esté allí, pero si estamos acá también es por los pacientes, están en peligro, ¡joder!
-Tendrá problema luego con las familias de ellos -acota Carlos-. ¡Tiene que hacerlo!
-Apenas pueda encontrarlos... lo haré -dice Ibañez.
-¡Pero que eso no me sirve, joder! ¡Necesito contacto real!
-Yasna es fanática de ese juego -dice Axel, con una sonrisa triunfante en su rostro-. Lo conoce al revés y al derecho. Si quieres llegar a tu hija y superar cualquier obstáculo que Berzerker ponga... ella es la única que puede llevarte allí.
-Oye... ¿y cuando encuentren la supuesta salida, qué? -pregunta Loreto-. Onda... en el juego me imagino que viven felices para siempre, pero acá, ¿qué hay más allá de la ciudad?
-¡Van a despertar! -exclama Axel-. Si escapan de la realidad creada por Berzerker van a despertar.
Galpón
Berzerker, algo desesperado, presiona varias teclas de su computadora. En una de las pantallas aparece una cámara donde está Oriana sentada, rodeada por el grupo de mafiosos que la intenta hacer hablar. Maldice al aire, luego toma un teléfono y disca un número.
-Llegaron -dice-. Ya están acá, esperen la orden.
Living, Casa de Berzerker
El grupo de extraños rodea a Oriana. Ella yace, algo confundida, sentada y amarrada sobre una silla de madera. El único que pareciera hablar español del grupo se acerca y la toma del pelo con violencia mientras ella se queja.
-Me vas a contar toda la verdad -dice él, entre dientes.
-¡Si no sé nada! -exclama Oriana, con lágrimas en sus ojos-. Les juro que no sé nada.
-Dinos... ¿quién es Berzerker? -prosigue Mr. T, dando vueltas alrededor de Oriana.
-Un hacker -responde ella.
-¡Eso ya lo sabemos! -exclama de inmediato Mr T, dando una bofetada en una de las mejillas de Oriana.
-Un hacker, es todo lo que sé. Él me atrapó y si hice lo que hice, fue por mi hija -dice Oriana.
-Cuéntanos -pide Mr. T.
-Salí... me rodearon. Intenté protejer a mi hija pero no pude.
-¿Quiénes te rodearon? -pregunta Mr. T.
-Tres hombres, no pude verles el rostro porque a mi fue la primera que adormecieron. Luego desperté y Camilita ya no estaba.
-¿Y qué pasó?
-Berzerker, siempre cubriendo su rostro, me contó que tenía capturada a Camilita y la única forma de liberarla era entrar a una cápsula para dormir. Entré, y luego tuve que... -Oriana para de hablar, algo avergonzada.
Mr T. hace una señal con su cabeza a uno de sus subordinados, éste toma una cuchilla y la pone sobre el cuello de Oriana.
-¿Y luego tuvo... qué? -pregunta amenazante Mr. T.
-Tuve que asesinar a alguien. Esa era mi parte del trato. ¡Eso es todo lo que sé!
Mr T le hace otra seña a su subordinado, éste quita el cuchillo del cuello de Oriana, luego se reunen en una de las esquinas a conversar.
Galpón
Berzerker observa a través del sistema de cámaras como el grupo de hombres se reúnen en una de las esquinas de la habitación. Éste toma una radio que está al lado del computador, la enciende.
-Eviten enfrentamientos, no nos conviene -dice a la radio-. ¡Ahora! ¡Actúen!
Living, Casa de Berzerker
Del centro de living se levanta una gran compuerta, disparando consigo algunas de las cerámicas que la cubrían. De allí sale un grupo de hombres armados, encapuchados, los cuales sostienen unas poderosas metralletas entre sus manos. El grupo de mafiosos da media vuelta y los apunta.
-No creo que al gobierno de Chile le guste saber que hay espías extranjeros en su territorio -dice uno de los encapuchados.
Éste indica con la punta de su metralleta que bajen las armas. Mr T no se deja amedrentar, y con ímpetu ordena a sus hombres que mantengan las miras apuntando contra los encapuchados.
-¿Y qué sabes tú sobre los intereses del gobierno chileno? -pregunta Mr T, amenazante-. Tengan cuidado... pueden encontrarse con sorpresas.
-A nivel interno quizás no, pero a nivel público... -responde el encapuchado-. Entreguen a la mujer.
-¡Llévensela, si ya no nos sirve! -exclama Mr T, empujando a Oriana al suelo.
El grupo de encapuchados se dispersa en la sala. El encapuchado que los lidera hace una señal y tres de ellos abren la puerta que da a la calle, un totalmente desierto callejón de tierra, donde rápidamente se acerca un furgón blanco sin ventanas en la parte trasera. Otros dos toman a Oriana de los brazos, la que sin fuerzas se deja llevar. Finalmente, siempre apuntando hacia los mafiosos, el grupo abandona la casa. Mr T saca un teléfono de uno de sus bolsillos y disca un número.
Restaurant del Casino de Viña del Mar
El teléfono celular de Cecilia vibra en la mitad del almuerzo. Pide disculpas a los entusiasmados Renato y Agustín, y a la incómoda Nadine, luego se pone de pie y contesta.
-¿Pasa algo? -pregunta Cecilia.
-Habla T, nuestras sospechas eran ciertas.
Cecilia se hace hacia atrás, sorprendida. Apoya su regazo contra un pilar de madera.
-¿Berzerker? -pregunta Cecilia.
Nadine, disimuladamente, se acerca hacia la española y alcanza a oir el nombre, sorprendiéndose al ser el mismo que Catalina le dijo hace minutos atrás.
-El mismo. Y tiene un plan muy, pero muy bien hecho para cagarnos -sentencia Mr T.
-¿Y? ¿Se van a quedar con los brazos cruzados acaso?
-No. Ya entendimos una parte de su plan y vamos a atacar ese lugar. Escucha Cecilia, esta vez no nos va a doblar la mano, no lo hará.
Calle, Viña del Mar
Catalina, verificando constantemente que la grabadora esté en el bolsillo de su bolso, se acerca a Graciela, la que fuma con serenidad un cigarrillo. Tras la periodista un policía se acerca rápidamente.
-Necesito que entregues ésto a Nadine Inostroza, de la facultad de Psicología de la UV, está ahora en una cena en el Casino de Viña -dice Catalina con apuro, entregando un sobre con una cinta en su interior.
-¿Qué? ¿Para qué? -pregunta Graciela.
El policía se pone junto a Catalina, tomándola del brazo.
-Vimos la grabadora señorita, entregue la cinta por las buenas... -dice el policía, algo alterado.
Catalina, sin mayor preocupación, abre su cartera y saca la grabadora, liberando un pequeño casette del interior de ella.
-Será, me pillaron igual -dice ella, con una fingida sonrisa.
El policía la toma y la guarda en uno de sus bolsillos, luego hace una señal con su cabeza y vuelve al grupo, que cada vez se dispersa más entre las calles de Viña del Mar.
-Por eso. Tienen un cadáver allí dentro y la única prueba que puede alertar al mundo de ello está en ese casette.
-¡¿Roberto?! -pregunta con preocupación Graciela.
-Un tal Maximiliano. Lleva la cinta ahora mismo, si no te dejan pasar di que vienes de parte de Catalina Jorquera, Nadine me conoce. Procuraré avisarle que irás.
Graciela queda un segundo muda, pensativa. Finalmente decide asentir, dar media vuelta y, a paso corto y rápido, acercarse al paradero de la concurrida calle. Furgón Blanco, Troncal Sur, Villa Alemana.
A Oriana, aún presa del pánico, le quitan el bozal y sueltan parte de las amarras para que pueda moverse algo más. Uno de los encapuchados se acerca y acaricia su mano, respondiendo ella con extrañeza y una mirada de asco.
-No me toques -dice ella.
-Tranquila, no somos malas personas -dice él, con un marcado acento mexicano-. Mi nombre es Tobías, mucho gusto.
-Oriana, pero me imagino que ya saben mi nombre -responde ella-. ¿Qué es todo esto? Necesito saber en que mierda me metí, por favor.
-No te puedo contar de nuestros planes -responde él-. Pero confía en nosotros, no tenemos malas intenciones.
-¿Y mi hija?
-Si todo sale como lo planeamos, no deberíamos tener problemas -dice Tobías-. Confía en nosotros, esta lucha no es contra ti ni tu hija, va mucho, mucho más allá.
Oriana se hace hacia atrás, respirando con profundidad totalmente resignada a dejar que las cosas simplemente pasen. Era ella contra cuantos, ¿diez? ¿cien? Ni siquiera lo sabía.
Exterior Edificio Gala, Viña del Mar.
Graciela, mirando constantemente hacia sus alrededores, camina a paso constante por la vereda. Frente a sus ojos un grupo de policías intercambiaba opiniones tras el cerco de seguridad en el lugar donde había perdido la vida Francisca.Sosteniendo entre sus brazos una bolsa que dice "Doom's electronics store" sigue su paso hasta llegar a un asiento desocupado. Saca una grabadora de la bolsa y de su cartera unos audífonos, para luego insertar la cinta al interior del dispositivo. "Debo saber que pasa acá", pensó.
Sueños
Roberto entrega la última pistola a Lorena, quien la toma con inseguridad entre sus manos. Mientras tanto, Yasna observa sentada en la acera un mapa de Raccoon City que sostenía entre sus manos, intentando recordar los caminos que hay que tomar.
-¿Algo? -pregunta Javiera, quien sostiene una magnum en una de sus manos.
-La ciudad está totalmente cerrada -dice Yasna-. Yo cacho que la mejor ruta es meterse a la estación de policía y llegar a los laboratorios de Umbrella, tal cual como en el juego.
-¿Es peligroso? -pregunta Lorena, con nerviosismo.
-Eso que importa -interrumpe Roberto-. El peligro está en todas partes, así que da lo mismo si nos metemos a la estación de policía o nos quedamos acá.
-Yo vi la película -dice Khushi-. Y recuerdo que en una parte llegaba un helicóptero a un edificio, ¿es la misma ciudad?
-Pero puta... es un riesgo decir si va a estar o no el helicóptero poh -dice Yasna, pensativa-. El camino por el laboratorio es más seguro porque la hueá sale de la ciudad sí o sí, a menos que esté bloqueada.
-Explisivos -dice Roberto-. Dentro de la tienda habían.
-Yo voy por ellos -exclama Javiera-. Llevemos todo lo que podamos.
-En el juego es una mina que se enfrenta sola a todo -dice Yasna-. ¿Cómo vamos a ser tan pencas de nosotros cinco no poder hacer lo mismo?
Restaurant del Casino de Viña del Mar
-Adiós T, yo hago la llamada -dice Cecilia al altavoz del celular.
Cecilia corta el teléfono. En ese instante Nadine se levanta y acerca con prepotencia, antes que la española pueda discar otro número.
-Dime que pasa acá -exclama Nadine.
-¿Qué pasa de qué? -pregunta con un ensayado cinismo Cecilia-. No te metas en conversaciones que no te importan. ¿Me dejas?
Cecilia se dispone a marcar otro número pero Nadine sostiene con fiereza el brazo de la española, impidiéndole discar. Santelices y Renato se levantan de la mesa, extrañados.
-¿Pasa algo? -pregunta Renato.
-No, no pasa nada, sólo que esta gilipollas no me deja hacer una llamada, joder -responde Cecilia.
-¡Dime quién es Berzerker! -ordena Nadine-. Acá está pasando algo y tú lo sabes.
Agustín se ajusta la camisa con nerviosismo al escuchar el nombre del cracker.
-¿Ber... que? -pregunta Cecilia con cinismo.
En la sala irrumpe Graciela, seguida de varios guardias de seguridad que intentaban detenerla.
-No pudimos pararla -dice uno de los guardias.
-Nadine Inostroza -exclama Graciela, jadeando de cansancio-. Tengo esta cinta para ti de parte de Catalina Jorquera, pero antes que te la entregue me debes decir algo.
-¡Déjenla! -exclama Nadine a los guardias-. Viene de parte de una amiga.
-¿Cinta de qué? -pregunta con curiosidad Cecilia.
Renato parece no comprender absolutamente nada de lo que sucede mientras que Agustín Santelices suda del nerviosismo.
-Berzerker... -Graciela habla, pero es interrumpida.
Los guardias que están tras la morena mujer la encañonan contra la pared, siguiendo el mismo proceso con el resto de los ocupantes del restaurant.
-¡Qué pasa! -exclama Cecilia-. ¡Qué hacen!
-Órdenes de más arriba -dice uno de los guardias, quitando el teléfono de las manos de la española-. Manos arriba todos, están detenidos.
-¿Por orden de quién? -pregunta confundido Renato.
-Por órdenes de Berzerker - responde el guardia.
-¡Secuestrados no será! -exclama Cecilia.
-Arrestados, sin derecho a llamar al gobierno como usted pretendía, señorita espía -dice el guardia, amarrando las manos de la española.
-¡¿Espía de qué, joder?! -pregunta totalmente desconcertado Renato.
-De la NASA -responde el captor.
El resto de los prisioneros se miran sorprendidos entre sí.
Consulta Dra. Lina Estevez
Ibañez lee por última vez el mapa de Raccoon City que yace sobre la mesa del lugar. Axel, quien todavía estaba al computador, da los últimos ajustes a la máquina mientras que Lina con Torres conversan entre sí.
MSN Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: Espero con ansias que Ibañez entre a la ciudad, para hacerlo cagar en mi mundo. =)!
-¡Hey! -exclama Axel, interrumpiendo el silencio del lugar.
-Woo, al fin alguien habla -celebra Loreto, totalmente aburrida.
-Berzerker acaba de enviar la base de datos de las huellas -dice Axel-. Lo quemo en un CD y te lo entrego, Carlos.
Desde el exterior se sienten sirenas de la policía, las que se van haciendo cada vez más fuertes. Lina se pone nerviosa, Axel la mira con complicidad, Loreto se percata del hecho.
-Joder, que esto no nos sirve -exclama Lina con preocupación.
-¡Nos van a salvar Lina! ¿Cómo no va a servir? -pregunta Loreto.
MSN Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: Adelanta el asunto Axel, cambio de planes....
-¡Lina, dilo! -exclama Axel-. Cambio de planes.
-¿Cambio de qué planes? -pregunta Ibañez, con confusión.
Desde el exterior las sirenas para de sonar.
-¡Marcelo Ibañez, que se entregue de inmediato! -dice una voz por un megáfono-. ¡Policía!
Lina con desesperación empuja a Ibañez hacia la silla del sistema "Enfrenta tus miedos". Loreto confundida toma a Axel de un brazo y lo lleva a un rincón.
-Luego te digo -dice Axel al oído de la doctora.
-¡Mierda, acá pasa algo, hablen! -exclama Ibañez.
-No es necesario ver las huellas -dice Lina, mirando al rostro del cada vez más confundido Carlos-. Son mías, yo instalé la cámara allí.
-¡Ahora Ibañez siéntate, que acá no nos sirves! -exclama Axel, haciendo a un lado a Loreto.
-Traidores de mierda, o sea ustedes... -dice Ibañez, furibundo.
-¡Marcelo Ibañez! -dice una voz, esta vez desde fuera de la consulta.
-¡Por la mierda Marcelo, siéntate que te van a atrapar y tu hija va a morirse allí! -exclama Lina, instalando a la fuerza el casco en el detective.
-¡Arriba las manos! -exclama Torres-. No inicien ningún sistema, están detenidos.
Axel saca una pistola y toma a Carlos por la espalda, apuntándolo en la cabeza.
-Arroje el arma al suelo, ¡ahora! -exclama Axel-. Para eso te queríamos acá, Carlos.
Loreto llora con confusión, dando vueltas de un lado a otro. Ibañez furibundo toma del brazo a Lina por una última vez.
-Voy por mi hija, pero voy a volver por ti maldita perra -exclama el detective-. ¡Inicia la hueá ahora conchesumadre!
-Ya lo entenderás Marcelo -dice Lina, iniciando el sistema.
-No puedo creer que me hayan usado de esa forma -exclama Loreto con angustia-. ¡Axel, suéltalo, él no tiene la culpa!
Torres arroja el arma al suelo. Ibañez por su parte cae en un profundo sueño, Lina activa el sistema y luego mira hacia la cámara.
-Confío en ti -dice la psicologa.
-Ahora Torres, explique a sus colegas que no pueden entrar acá, o lo mato -exclama Axel-. ¡Ahora! ¡Y que llamen a todos los medios de prensa del país!
Torres, sin saber bien que hacer aun, escupe al suelo con rabia. Por su parte Loreto toma asiento y absolutamente desconcertada llora, mientras Lina se acerca a ella y la toma del hombro.
-Tengo mucho que explicar.
Oficina de la Presidencia de Chile La presidenta mira, junto a sus asesores, la pantalla ubicada al centro del salón donde aparece Lina Estevez llevando a cabo su experimento. Pantalla en la cual aparece ella y Axel, junto a los seis pacientes, todo en un proceso totalmente normal. El momento es interrumpido por una llamada telefónica.
-¿Aló? -dice la Presidenta.
-Habla T, estamos en problemas. Berzerker quiere interrumpir el sistema -dice T al teléfono-. Cecilia no me contesta, temo que haya pasado algo más.
-Todo va normal -dice ella-. No veo nada extraño.
-No todo va normal, Berzerker conectó a una extraña al sistema, aun no sabemos para qué.
Las pantallas comienzan a ponerse borrosas. Un símbolo de un dragón junto a un escrito de fuego que dice "The Berzerker" aparece en ella. Luego sale Cecilia amarrada, con un encapuchado que la amenaza con un machete sobre su cuello, mientras la española solloza humillada frente a la cámara.
-Tenemos que hablar, señora presidenta -dice la voz electrónica de Berzerker.
-Oh... fuck! -exclama uno de los acompañantes de la presidenta-. It's Berkzerker!
La pantalla vuelve a cambiar nuevamente. Canal 13: "Caos en Viña del Mar, seis pacientes atrapados por hacker internacional". TVN: "Extraños sucesos en Viña del Mar. Experimento de Psicóloga fuera de control". "UCV TV: Policía relata escalofriante experimento con humanos, hacker internacionalmente buscado tras hecho".
La presidenta y sus asesores quedan absolutamente congelados con las imagenes mostradas en pantalla.
-No ve señora presidenta, a partir de ahora tendrás que comenzar a obedecerme -dice Berzerker al teléfono.
-Y si no hablo, ¿qué? ¿matarás a Cecilia? -la presidenta hace caso omiso de las amenazas.
-Mucho más que eso. Iniciaré el mayor caos en la historia de la humanidad. ¡Daré inicio a mi apocalipsis!
"Llegó la hora de aceptar la verdad. Es cierto, mi máscara de xenófoba no es más que una justificación contra la rabia y molestia personal que siento con Lina Estevez. ¿Saben cuanto tiempo pasé trabajando en mi proyecto? ¿Cuántas horas de sueño perdidas y cuántos dolores de cabeza sólo por eso? ¿Y para que una inexperta, ¡una alumna!, venga y me lo quite? ¡Es inaceptable y humillante! Llevo años siendo relegada a ser la profesora ayudante, la psicóloga de reserva o la apitutada que llegó a donde está por encamarse con tal o cual persona. ¿Y dónde queda todo lo que he hecho y dejado de hacer por ser una mejor profesional? Una vida desplazada a ser la segundona, y ese proyecto, ese por el que perdí marido, hijos y familia, fue la gota que rebalsó el vaso."
Nadine Inostroza
Nadine está sentada en un gran hall, frente a dos personas de edad, quienes le escuchan atentamente, ambos leyendo una carpeta con bastantes hojas en su interior.
-Y ese sería mi proyecto -finaliza ella-. ¿Alguna duda?
Los dos hombres se miran.
-La verdad... ¿señora? -dice uno de ellos, con un marcado acento español.
-Señorita -corrige Nadine.
-Disculpe, señorita Inostroza, me parece bastante interesante el proyecto que usted presenta. Vamos a analizarlo en privado y luego daremos respuesta. La exposición ha sido bastante clara, tanto como el informe que presenta.
-Yo quedé muy interesado -dice el otro señor.
-Muchas gracias -dice Nadine, acercándose a dar la mano a cada uno de los catedráticos.
Un mes despues.
La sala de clases está con algo más de veinte alumnos. En el escritorio principal Nadine escucha atentamente una consulta de Lina, quien se había levantado hace ya cinco minutos para preguntar. El resto de la clase conversa entre sí.
-A ver Lina -dice Nadine, muy amable-. Me parece interesante lo que me dices, en general tus planteamientos son muy revolucionarios, pero entretenidos de analizar.
El teléfono de Nadine vibra al interior de su cartera. Paralelamente, Lina revisa su celular el que también vibra.
-Dame permiso -dice Nadine-. Un segundo.
Nadine sale de la sala de clases.
-Dime Agustín -dice ella.
-Llegó el resultado del concurso de la Complutense -dice él-. No te aceptaron el proyecto.
Nadine se lamenta.
-Será -dice-. Son tantos, que igual es difícil, de todas formas buscaré otros medios.
Los gritos de alegría del interior de la sala alertan a Nadine. Mira hacia el interior, Lina salta emocionada con el celular en su mano, algunos de sus compañeros se acercan a felicitarla entre abrazos y palabras de cariño.
-¿Sabes quien ganó? -dice Agustín.
-¿Qué pasa? -pregunta Nadine a los alumnos, luego vuelve al teléfono-. No sé, ni me interesa.
-¡Es que te va a interesar!
-¡Profe! -se acerca Lina emocionada-. ¡Gané un proyecto!
-Lina Estevez, tu alumna -dice Agustín.
Nadine recibe un baño de agua fría con esa noticia. La humillación es inmensa, ignora a Lina y se larga por el pasillo furibunda, marcando con fuerza cada paso contra la fría baldoza de la facultad.
-¡Imposible! ¡Una alumna que me gane! -exclama contra Agustín-. ¡Y con esas ridiculeces de computadoras y controlar sueños!
Lanza el celular contra el suelo con los ojos enrojecidos y el orgullo por el suelo. Todos los alumnos presentes a esa hora en los pasillos y el hall central se dan vuelta a ver lo que sucede, comentando entre sí la actitud de Nadine, la que se limita a recoger el teléfono y encerrarse rápidamente en su oficina.
Destroy this City of Delusion. Break these walls down. I will avenge And justify my reasons. With your blood Muse - City of delusion
Consulta Dra. Lina Estevez
Lina, Carlos y Axel miran con dudas el cuerpo golpeado y ensangrentado de Maximiliano. Las contusiones y rasguños que parecen haber salido de la nada les consternan y el rostro aplastado del hombre provoca repulsión entre los presentes. Algo titubeante Marcelo se acerca al cuerpo de Max, Loreto lo hace a un lado, toma su maletín y revisa los signos vitales con gran profesionalismo y luego hace una señal de negación con la cabeza.
-Está muerto -sentencia.
El silencio es sepulcral. Las dudas rondan por las mentes de todos los presentes en esa sala, ¿cómo esposible que alguien muera estando sentado, sin nada de peligro a su alrededor?
-¿Cómo? -dice Lina. La pregunta que hace en su mente escapa en palabras
-No sé -dice Ibañez-. Esto supera todo lo que he visto.
Carlos luce nervioso, roe con nerviosismo un lápiz. Axel, por su parte, se precipita al computador, pone algo de música ("Porcupine Tree - Blackest eyes") y comienza un acelerado tecleo.
-Las heridas son de una caída -dice Loreto, mirando con atención las marcas en el cuerpo de Max-. Y hablando lo más entendiblemente posible... el que tenga el rostro como lo tiene indica que algo lo aplastó. Probablemente cayó desde gran altura.
-Esto ha ido demasiado lejos -murmura para sí misma Lina-. No sólo teníamos a seis pacientes atrapados, ahora nos cargamos un cadáver, joder.
Loreto pone un improvisado paño blanco sobre el rostro de Maximiliano.
-Hay que avisar a la policía -dice Loreto, totalmente seria-. No podemos dejar un cadáver acá adentro como si nada.
-¿Y yo qué soy? -exclama Ibañez.
-Un policía que vino por su cuenta a dárselas de héroe, al que finalmente lo cagaron y ahora está tan atrapado como nosotros -responde Loreto, con firmeza-. Digo... ¡la policía! Esa que va a traer forenses, va a avisar a la familia y nos va a marcar a nosotros como principales sospechosos, esa policía querido.
Axel, sobre el computador, comienza a perder el control. Su respiración se torna agitada y sus ojos se enrojecen, con ciertos espasmos sigue su tecleo pero su mente se nubla progresivamente hasta no dejarlo pensar. Finalmente su angustia desemboca en un amargo llanto que brota con fuerza desde lo más profundo.
-¡Axel! -exclama con preocupación Lina, precipitándose a abrazarlo.
-¡No puedo creer que esté terminando así todo! -exclama Axel, con frustración-. Estamos perdidos.
Ibañez con la mirada indica a Carlos que siga trabajando. Por su parte, Loreto acomoda el cuerpo de Maximiliano, no sin antes cubrir sus manos con guantes quirúrgicos.
Sueños
Yasna corre con velocidad por las escaleras del edificio. Tras ella, Oriana le sigue algo más torpemente pero con gran ímpetu y agresividad.
-¡Ayuda! -grita Yasna.
-¿Y a quién piensas llamar? -dice Oriana, con la agitación del trote constante.
Desde el exterior todo el grupo escucha el grito de Yasna.
-Yo voy -dice Roberto, preparándose para entrar.
-Te acompaño -Javiera pone una de sus manos sobre el hombro de su marido.
-Ustedes esperen acá, juntas -dice Roberto a las dos mujeres que nerviosas miraban a su alrededor.
-Suerte -dice Khushi.
Ya en el quinto piso se pueden escuchar los pasos de Roberto y Javiera que suben. Oriana detiene su trote y entra en una de los departamentos cuyas puertas se abren con facilidad. Yasna sigue corriendo hasta encontrarse frente a frente con Javiera a quien abraza con temor.
-Me... sigue... ella... fue -dice entre cortado Yasna, indicando hacia los pisos de arriba.
-¿Quién? -pregunta Javiera.
Yasna pone sus manos sobre sus rodillas, descansando su cuerpo sobre una de las paredes del lugar. Roberto con Javiera se ponen cada uno a un lado, esperando sus palabras.
-Una hueona empujó al Max. Ellos se conocían, él la llamó por el nombre de "Oriana" -dice Yasna, todavía con nerviosismo-. ¿Cómo está él?
-Murió -sentencia Roberto.
Yasna echa la cabeza hacia atrás y da un profundo suspiro.
Oriana, por su parte, escucha todo desde uno de los departamentos. A diferencia de su temple de lucha contra Max y Yasna, ahora luce nerviosa e intranquila. Agita sus manos y luego lleva una a la boca, comiendo alguna de sus uñas. Finalmente sucede, su cuerpo lentamente se degrada hasta desaparecer completamente del lugar.
Habitación Desconocida
Oriana despierta de golpe, acostada en el mismo sistema que Lina tiene en su consulta. Las luces se encienden y dos hombres vestidos con ternos, lentes oscuros y un micrófono con audífono adosado a su rostro la observan, de brazos cruzados y mirada severa.
-¡¿Y Berzerker?! -pregunta Oriana.
-Eso es lo que queremos saber, señora -sentencia uno de ellos-. ¿Dónde está?
Un hombre abre la puerta, entra con una metralleta entre sus manos, con el mismo sistema de lentes y micrófonos.
-Nothing -dice.
Los otros dos hombres toman a Oriana del brazo.
-¡Oye, qué te pasa! -exclama ella.
-No te haremos daño si no pones resistencia, ¿ok?
Sueños
Fuera del edificio Lorena, Khushi, Yasna, Roberto y Javiera se reunen, tomando distancia del cuerpo sin vida de Max. El ambiente es de nerviosismo y duda, mirando constantemente a su alrededores buscando algo o alguien que les pueda hacer daño.
-¿O sea que lo mataron? -pregunta Lorena, bastante efusiva al pronunciar el derivado de muerte.
-Sí, ¡yo lo vi! Miren, no sé que chucha está pasando acá pero ya la hueá está rara poh-dice Yasna.
-Tenemos que quedarnos juntos -dice Khushi-. Disminuir lo menos posible las posibilidades de verlos entrar en el bosque.
-Y por simple supervivencia, Khushi -interrumpe Roberto-. Miren, al comienzo creí que era un sueño, pero las cosas se están poniendo bastante raras como dijo la Yasna. No sé que es, pero lo mejor que podemos hacer es quedarnos juntos.
-Algunas cuadras más allá hay una tienda de armas -acota Javiera-. Podemos ir a buscar algo con que defendernos.
-¿Y qué más hacemos? -pregunta Lorena-. ¡No vamos a quedarnos toda una vida esperando a quien sabe que cosa!
-Khushi, tú que tienes más desarrollada esa área media paranormal, ¿que piensas que es todo esto? -pregunta Roberto.
Todos miran a Khushi, la que se esconde su rostro entre sus cabellos buscando protección contra la presión de esa pregunta.
-Un sueño -dice ella-. No tengo dudas de eso, puedo recordar perfectamente en que estamos, ¿no pueden ustedes?
-El experimento -dice Lorena.
-¡Por la mierda, sabía que no tenía que firmar esa hueá! -se lamenta para sí misma Yasna.
-Posiblemente ese experimento falló -dice Khushi-. Y estamos atrapados en los sueños.
-¿Y las muertes, heridas, el dolor? -pregunta Javiera.
-Se debe haber mezclado el mundo real con el de los sueños -dice Khushi, más segura de su respuesta-. Yo soy de la creencia que ambos mundos viven paralelos, pero que hay una delgada capa que los separa. En los sueños estamos protegidos de la realidad pero a la vez sometidos a nuestros miedos y todo eso. En el mundo consciente todo lo contrario, nuestros más profundos temores están guardados, pero estamos sometidos al dolor, el sufrimiento y la represión de muchos sentimientos. Digamos que en este instante estamos en un paralelo entre ambos... no sé cómo ni porqué.
-Esa respuesta está afuera -dice Roberto.
-Así es -afirma Khushi.
Todo queda en silencio. Una brisa de aire resuena sobre las ramas de los árboles que adornan la abandonada calle.
-¿Entonces? -pregunta Khushi.
-Vamos por las armas -dice Roberto-. Lo importante, no se separen, ¿ok? Vamos atentos por si esa tal Oriana o un elefante se cruza en nuestro camino. Luego decidimos que hacer y para donde ir.
-Una pregunta antes -interrumpe Yasna-. ¿Y qué ciudad es esta?
Todos miran a su alrededor, la desolada ciudad que los aloja es un total misterio para ellos.
Galpón
Las luces del abandonado recinto permanecen apagadas. Cubierto con un largo abrigo Berzerker baja de una gran camioneta oscura, de allí saca un notebook y un maletín, con el que sube unas escaleras metálicas. Abre su computador, el que permanecía encendido en modo de "Stand by", lo conecta a la fuente de poder y enciende el programa.
En esta ocasión un entorno totalmente tridimensional de la ciudad se proyecta frente a él. La ubicación de cada uno de los personajes con un punto de diferente color, en esta ocasión todos reunidos, caminando por una de las calles. Berzerker enciende la música y, con un volumen bajo, se hace acompañar por "The Berzerker - No more reasons". En la pantalla parpadea una séptima luz, la que en uno de los extremos de la ciudad está totalmente solitaria, sin moverse de su sitio.
Oficina de Policía
Catalina se mueve inquieta de un lado a otro. Graciela por su parte, algo más tranquila, bebe una taza de té. El Comisario Torres sale de una oficina con actitud triunfal, se acerca a ambas mujeres.
-No fue fácil convencerlos, pero se está preparando una patrulla para ir al lugar -dice él-. Espero que todo esté bien.
Catalina no puede ocultar su sonrisa.
-Permiso -dice, luego saca su teléfono celular y disca un número-. Prepara cámaras a la dirección que te voy a dar ahora, tengo una noticia im-pac-tan-te.
Restaurant del Casino de Viña del Mar
El plato de entrada está casi vacío en todos los invitados. Los músicos que orquestan el lujoso salón VIP parecen molestar a Cecilia, la que mira de reojo de vez en cuando al conjunto de violines que tocan tras ella.
-¡Delicioso! -exclama Nadine-. Cecilia, ¿así que vienen por estos lugares por el experimento de Lina?
-Así es -responde ella, con una fingida sonrisa-. Es bastante el dinero que tenemos invertido y nos gustaría saber en que va el experimento.
-Uy, me imagino, tienen una inversión bastante grande en este proyecto -responde Nadine-. Sería una lástima que fallara.
-Así es -responde Cecilia-. Sería un gastadero de dinero enorme, cosa que como Universidad no estamos dispuestos a aceptar.
La tensa conversación es interrumpida por el ruido de unas sirenas que pasan muy cerca de allí. Agustín, quien picotea a duras penas del plato, agradece que la conversación haya sido cortada así.
-Deberíamos poner las noticias -exclama Nadine-. ¿No hay televisor?
Renato la mira extrañado.
-Me parece que es una buenísima idea -dice Cecilia-. Que esta música me tiene algo mareada ya.
-No creo que ver las noticias sea algo ad-hoc para un almuerzo así -dice Agustín-. ¿Les ha gustado Viña?
-Hemos estado bastante poco -dice Renato-. Pero está bastante bonito, me agrada.
Nadine maldice para sí misma. Abre su celular y encuentra un mensaje de Catalina: "Voy rumbo a la consulta, grábate este nombre: Berzerker".
Sueños
Todo el grupo camina por las sombrías calles de la ciudad. La neblina no es muy espesa por lo que se puede apreciar con más claridad todo el panorama. El camino se hace cada vez más estrecho, algunas barricadas y vidrios rotos en varias de las casas son el paisaje más sobresaliente. Yasna se detiene un momento frente a una estación de policías que permanece cerrada tras una alta reja y una gruesa pared de concreto.
-¿Qué pasa? -pregunta Roberto.
-Conozco este lugar -dice Yasna, mirando con atención a su alrededor.
Todos dan media vuelta, sorprendidos. Khushi se acerca.
-¿En qué lugar estamos? -pregunta.
-Es que... es que no poh. No puede ser -dice Yasna, dubitativa.
-¿Qué cosa? -vuelve a preguntar Khushi.
-¿Raccoon City? ¡Es que no puede ser! ¿Alguien jugó Resident Evil alguna vez?
Todos quedan en silencio, algunos hacen señas de negación con su cabeza.
-¡Es que no puede ser poh! -Yasna lleva una de sus manos a su boca en señal de sorpresa-. Es una ciudad falsa de un videojuego, Resident evil. La estación de policía, la plaza también se me hacía familiar. Si no estoy mal, más arriba hay una gasolinera. Y derecho hacia el fondo un hospital.
-¿Y las armas? -pregunta Roberto.
-Yo las ví, estoy segura -dice Javiera.
-¡Es que no puede ser! ¡No puede! ¿Cómo vamos a estar en una ciudad de un juego?
-A mi ya no me sorprende nada -acota Lorena-. Si falta que no sé... salga un dinosaurio o vengan OVNIs, ¡no sé!
-¿Conoces bien la ciudad? -pregunta Roberto.
-Bien bien no, pero... puta, no sé, pero hay un mapa en alguna parte.
-En alguna parte... -repite con ironía Javiera-. Mejor vamos por las armas y luego vemos que hacemos, ¿ya?
-A la vuelta -dice Yasna.
-¿A la vuelta qué? -pregunta Javiera, algo molesta e incrédula.
-A la vuelta queda la tienda de armas.
Consulta Dra. Lina Estevez.
Loreto está sentada junto al cadáver de Maximiliano, el que está cubierto con un mantel blanco en la misma silla del experimento. Lina y Axel comentan en voz baja, mirando constantemente la pantalla del computador mientras que Ibañez algo impaciente mira a todos, apoyado en una pared. Carlos termina de tomar la última muestra de la huella de la cámara.
-Tengo todo listo -dice él-. Tomé varias muestras por si acaso, pero no creo que haya mayor problema con ellas, son bastante claras.
-Quizás demasiado -comenta Ibañez-. ¿Axel, algo nuevo bajo el sol?
-Nada -responde-. El programa está demasiado protegido y ahora me quitó el acceso total. No puedo ver ni lo que está haciendo.
Un ruido de sirenas se comienza a hacer cada vez más intenso. El estruendo llega al punto de no poder hablar entre ellos, Ibañez se alerta y Loreto se pone de pie, todavía bastante seria. Lina con Axel se miran entre sí extrañados.
MSN Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: Intrusos... ¡los quiero fuera!
PsicoLina [Have you ever been mellow?] dice: ¿Intrusos de qué?
Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: ¿Quién mierda le avisó a la policía, montón de ineptos?
PsicoLina [Have you ever been mellow?] dice: Nadie...!!
-Es la policía -dice Lina-. ¡¿Cómo se enteraron?!
-Quizás una de las minas que vino cachó la onda poh -dice Loreto-. Si tampoco son hueonas.
Carlos, procurando guardar las muestras de huellas en un lugar seguro, prefiere guardar silencio.
-Quizás sea lo mejor -dice Ibañez-. Me siento un total inútil encerrado en este metro cuadrado sin hacer nada.
MSN Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: Mueve el televisor a la entrada y que los policías vean el mensaje que tengo... por suerte guardé mi póliza de seguros =)
-Joder -exclama Lina-. ¡Corred el televisor a la entrada, ahora!
-¿Por qué tanta cuática? -pregunta Loreto.
Lina se pone de pie, bastante alterada.
-¿Acaso no te diste cuenta que estamos tratando con un asesino? -dice la psicóloga.
-Ay, no es pa que le pongai tanto tampoco poh -dice Loreto-. Ya oh yo te ayudo, que conste que lo hago por ti no más.
-¿El televisor para qué? -pregunta Ibañez.
-Un mensaje para la policía -responde Lina, empujando el mueble del equipo-. Dijo tener una póliza de seguros.
-Mierda -exclama Ibañez.
Axel toma el control del computador.
MSN Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: Intrusos de mierda, de seguro alguno de ustedes me traicionó!!!!! :@
PsicoLina [Have you ever been mellow?] dice: Déjanos sacar al menos el cadáver de Maximiliano...
Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: Primero el mensaje, luego yo dispondré, ¿estamos? Traidores
Sueños
El grupo camina por el costado de la estación de policía hasta llegar a una esquina. Javiera reconoce el lugar, Yasna también.
-Esto fue lo que vi -dice Javiera.
-La tienda de armas, quedaba a la vuelta como dije -exclama Yasna, orgullosa-. Entonces, ¿ahora me creen? Estamos en Raccoon City, ciudad ficticia de un videojuego, ¡quién sabe porqué mierda!
Todos se miran confundidos y desorientados. La ciudad luce desolada y abandonada, pero ya el que ese lugar exista en un mundo falso como los videojuegos supera toda lógica.
Pasillo, Edificio Viña del Mar
El comisario Torres y Catalina quedan al final del grupo de policías que entra armado por el pasillo. Vía radio el hombre va dirigiendo la operación.
-Por favor, déjeme encender la cámara -suplica Catalina-. No molestaré, ¡por favor!
-¿Va en directo? -pregunta Torres, luego se dirige a la radio-. Los del exterior rodeen con sigilo.
-No, grabado, ¿por?
-Por nada, llega hasta acá y, si te ordeno cortar la grabación, haz caso o estarás en problema chiquilla -dice el hombre, con seriedad.
El grupo rodea la puerta de la consulta, pero ésta es abierta por Ibañez, el que levanta las manos.
-¡No disparen! -exclama el detective-. Tengo un mensaje de nuestro captor.
Lina se encarga de encender el televisor desde un costado.
-Siempre es bueno dejar un as bajo la manga -dice la voz modificada de Berzerker-. Yo tengo el mío. Señores policía y la señorita periodista que está tras suyo. ¡No saldrá nada de esto publicado en ninguna parte! ¡Si algo escapa de este lugar tendrán que cargar con una muerte más!
-¿Una más? -se pregunta para sí mismo Torres.
En las imágenes aparece una pequeña niña amarrada, sentada con el mismo sistema de "Enfrenta tus miedos" en una oscura habitación. Ibañez ve la imagen y queda consternado, su expresión cambia de la seriedad a la total preocupación.
-¿Ibañez, me imagino que se te hace conocida la niña que tengo atrapada? -dice Berzerker-. Camila Ibañez, ocho años. Las órdenes son las siguientes: ¡Todos fuera del edificio! No quiero alarma pública ni filtraciones, si quieren rodear el edificio háganlo pero con cautela...
-¡Maricón! -exclama Ibañez, con frustración-. ¡Le tocas un pelo y te juro que te mato!
Torres pone una de sus manos sobre la cámara que graba todo.
-Apágala -ordena Torres.
-Predecible reacción para un padre preocupado -acota Berzerker-. Si intercepto, me entero, o hay un aviso público sobre mis planes... ella se muere. Así de simple y así de fácil. Torres, quédate acá, y que el resto vaya saliendo, ¡ahora!
Lina abraza a Ibañez, el que con la mente nublada, un cuerpo poseído por la furia y los ojos hinchados por el dolor, parece perder el control en cualquier momento.
Living, Casa de Berzerker
Las cosas del lugar están todas dada vuelta. El grupo de desconocidos se reune en una fila, todos con metralletas y trajes oscuros. En una silla al centro, amarrada, Oriana mira con temor a sus captores.
-Any trace? -dice el jefe de ellos.
-No, Mr T. Berzeker has left and he didn't leave any trace that we could track him with -responde uno del grupo.
-Tú eres la única que puede saber algo -el jefe del grupo se dirije a la prisionera.
-¡No sé nada! -grita Oriana-. ¡Él me atrapó a mi!
-Te haremos hablar -dice el hombre-. Ya sea por las buenas...
Uno de los vigilantes abre su chaqueta y muestra varias cuchillas de diferentes tamaños y grosores.
-O por las malas.
Consulta Dra. Lina Estevez
Axel, acompañado de Loreto, hace una señal de triunfo.
-¡Bien! -exclama, luego baja el volumen de su voz-. Tengo el control de nuevo.
"Si hay algo que cuesta entender es como funcionan nuestros miedos. Yo le temo a las alturas, algo que para algunos puede llegar a ser una vil ridiculez, pero para mi ha significado limitar mi vida en muchos aspectos. He dejado pasar trabajos, ascensos e incluso parejas, solamente por no ser capaz de hacer una vida normal a cincuenta metros de altura. Me gusta la seguridad que nos ofrece la tierra firme, a diferencia de los edificios, la tierra firme siempre ha estado aquí y lo estará, contra viento y marea va a permanecer. Los edificios se irguen en el cielo con imponencia, pero como hecho con humanos, es totalmente miserable al dominio de la naturaleza. Hubo una pregunta que me desconcertó de las citas con Lina. ¿Qué cosa recuerdo de mi niñez? Finalmente entendí que aquel accidente, a su manera, me configuró este miedo terrible por las alturas. Sea o no sea así, siempre es más fácil quedarse en tierra firme, ¿para que ir más allá?"
Maximiliano Luna
Maximiliano, con apenas ocho años, entra por la puerta ancha de la sala de Urgencias del Hospital Sótero del Río, rodeado de enfermeras y doctores. Su rostro está cubierto de vendajes, sus pequeños ojos abiertos, mirando fijamente a su madre quien a su lado nunca le suelta la mano.
-Tenemos que entrar con el niño a la sala -dice una de las enfermeras a la madre.
-¿Y no puedo entrar con él?
-¡Mi mamá! -balbucea apenas el pequeño Max.
La enfermera mira al médico a cargo, quien escuchó. Él asiente.
-Bajo su responsabilidad -dice la enfermera-. Puede no gustarle lo que vea allí. ¿Y dígame, qué fue lo que pasó?
-Mi hijo, cayó desde el tercer piso de nuestro edificio. Estaba jugando y de pronto se acercó más de lo debido al balcón y cayó.
El doctor revisa al niño. La enfermera se acerca y le dice la versión de la madre al médico. Éste piensa un momento y luego se acerca a un teléfono. Las enfermas y todo el equipo médico miran con reticencia a la madre, la que parece no comprender lo que sucede.
-¿Hay algo mal con mi niño? -pregunta ella.
El doctor asiente. Dos guardias del hospital entran a la sala y toman del brazo a la madre.
-Señora, va a tener que salir de acá. Tenemos que llevarla a la policía.
-¿Por qué?
-Maltrato infantil.
Flashback. Departamento de la familia Luna
El pequeño Maximiliano juega sobre la mesa de centro con algunos autos, moviéndolos entre algunas figuras. Uno de los autos se le suelta, intenta tomarlo pero su mano choca con una figura de loza, la que cae al suelo y se quiebra. El niño llora de inmediato, con angustia.
-¡Qué mierda hiciste ahora! -grita desde la cocina su madre.
La mujer, con un delantal de cocina y las manos con algunos rastros de verduras, queda indignada al ver la figura rota.
-Cabro chico hueón, esa figurita me la regaló tu madrina.
La mujer levanta la mano y le pega en una de sus mejillas con fuerza. Luego así una y otra vez hasta dejarlas totalmente enrojecidas.
-Nunca más mami, nunca más -exclama Max, llorando desconsolado.
La mujer, cada vez más fuera de control, sigue propinando golpes hasta que lo empuja, chocando con el ventanal de vidrio, el que retumba con fuerza.
-¡Mira ahora! ¡Casi me quiebras la ventana!
El niño confundido se hace a un lado, botando esta vez un gran florero de vidrio. Ya fuera de control el pequeño grita, confundiéndose así sus exclamaciones de pena con las expresiones que su madre grita. El niño abre el ventanal y sale al balcón, luego lo cierra y mira desde el exterior a su furibunda madre.
-¡Abre la ventana! ¡Max abre! ¡No me faltes el respeto así! -grita ella.
Entre forcejeo y forcejeo la ventana se abre de golpe y los dedos de Max se aprietan, éste grita con dolor y confundido se hace para atrás, choca con la baranda del balcón. La mujer toma el brazo de su hijo para entrarlo pero éste se zafa, mira hacia abajo y ve un arbusto. Cierra los ojos y, escalando la pequeña rejilla que lo separa del exterior, decide saltar. Cae, pero en el duro concreto de la vereda.
Black sky line. Rising fear. From my last day. Lost control Immortal. Pain and tears. Like my last dream. Blind control Dark Lunacy - Die to reborn
Sueños
Khushi todavía llora de rodillas en el suelo, con sus manos desgarrando cada vez con más lentitud el paso que está bajo sus pies. Frente a ella se irgue el bosque donde Maximiliano terminó de perderse totalmente. Javiera se acerca y, sentándose junto a Khushi, la abraza.
-Va a morir, Maximiliano va a morir -dice Khushi, entre lágrimas.
-¿Qué pasa acá? -pregunta Javiera-. ¿Por qué dices eso?
-¿No recuerda? ¡Veo premoniciones!
-Pero... ¿y el bosque?
-¡Ahí está! -Khushi indica con uno de sus dedos al frente.
Javiera mira, pero parece no ver nada.
-¡Me tiene aburrida esta mierda, por la re chucha! -exclama Javiera, golpeando el suelo con uno de sus puños.
-Bueno, yo veo el bosque -dice Khushi-. Y Don Maximiliano entró allí, va a morir.
Javiera queda en silencio, nerviosa. Sabe que las premoniciones de Khushi resultaban ser verdad.
-¿Y no podemos hacer nada? ¡Avisarle! ¡Digámosle! -exclama nerviosa.
-No es bueno desafiar a la muerte -advierte Khushi.
Frente a ella pasa un recuerdo. Las imágenes se construyen con total realidad, aquel parque y esa señora de mediana edad que decide subir al poderoso Boomerang. Tras ella, una dubitativa y joven Khushi se decide entre desafiar o no a la muerte. Esa mujer era más importante de lo que ella misma decía, le tendió su mano cuando más lo necesitaba y esta era la muestra de gratitud que probablemente ella esperaba.
-Ella no lo sabía -dice Khushi a Javiera, hablando desde el exterior de esa visión-. Una enfermedad coronaria que desconocía iba a pasarle la cuenta arriba de ese juego, un paro cardiaco iba a matarla allí.
-Pero tú no eres capaz de ver como van a morir... ¿O sí? -pregunta Javiera.
-Yo directamente no, pero el instante antes de que ocurra eso lo presiento, me angustio y mi mente es capaz de estar allí. Ese día la seguí, y supe que allí terminaría su vida.
-¿Y el mal al corazón también lo viste?
-Eso lo supe después -aclara Khushi.
Khushi, tras esa señora, decide tomarla de uno de sus brazos y correrla de allí. En ese puesto se pone a la fila Yasna y su padre.
-No suba -dice Khushi-. ¡Por favor!
-Oye Khushi, no soy una niña para que me estés cuidando así -dice esa señora, intentando dar media vuelta-. ¿Puedo ir?
-¡No! -exclama Khushi, tomando esta vez con más fuerza el brazo-. ¿Recuerda lo que le conté sobre mis sueños?
La mujer se indigna con la fuerza que Khushi propicia sobre su brazo, pero luego queda helada al escuchar sobre sus sueños.
-La vi allí -dice Khushi-. Y... mi corazón me dice que es ahora cuando va a pasar lo peor.
La mujer se lleva una de sus manos al pecho, parece ahogarse y perder el equilibrio.
La respiración de Sonia se vuelve agitada, la presión en su pecho aumenta y finalmente cae de rodillas al suelo. Uno de los empleados del parque de diversiones se acerca, y con ayuda de Khushi la trasladan a duras penas rumbo a la caseta de Información. Allí la ponen sobre una camilla, una enfermera despeja su brazo para medir la presión arterial.
-¿Qué pasó? -pregunta la enfermera a Khushi.
-De pronto se vino al suelo, se llevó la mano al pecho. ¡Fue muy rápido todo!
-La presión está alta -dice la enfermera.
Sonia parece estar algo más tranquila, a pesar de eso transpira bastante.
-¿Siente dolor en el pecho? -pregunta la enfermera.
-¡Siento que se me va a salir el corazón! -exclama Sonia con dificultad.
-Es un alza de presión -la enfermera saca una pastilla de un botiquín y la entrega con un vaso de agua-. ¿Es hipertensa?
-Que yo sepa no -dice Sonia.
-Después de ésto va a tener que ir al cardiólogo -dice la enfermera con un amigable tono y una dulce sonrisa-. Vamos a dejarla un ratito más acá y luego se va para la casa. No puede subir a los juegos así, es peligroso.
El teléfono celular de Khushi suena. Ella pide permiso y sale de la caseta de informaciones. Da media vuelta impactada por el ruido de unos metales que crujen y frente a sus ojos ve como cada uno de los carros del Boomerang van saliendo de los rieles y cayendo por todo el parque. El pánico de la gente la confunde, sólo atina a correr mientras el ruido metálico mezclado con las exclamaciones de dolor y sorpresa la perturban. Cuando el polvo y el ruido disminuye Khushi se devuelve a entregar ayuda, pero es incapaz al darse cuenta que uno de los carros destrozó totalmente la oficina de Informaciones. Al borde del llanto se acerca lo máximo posible al lugar. La enfermera yace herida en un rincón y la camilla donde Sonia aguardaba está convertida en una fina lámina. El carro la aplastó, tanto a la camilla como a quien fuera la primera persona que la recibió en Chile. Y junto con ello otro centenar de heridos y muertos la rodean entre gritos de angustia y dolor, gritos que ella secunda con un profundo "¡No!" que sale desde lo más profundo de su corazón.
-¿O sea... por evitar la muerte de esa mujer se produjo el accidente de Fantasilandia? -pregunta Javiera.
Khushi asiente.
-Y noche a noche me consume la mente pensar que si no fuera por mí, muchas vidas se hubieran salvado, y Yasna no estaría con nosotros acá. Es mi culpa.
Javiera abraza a Khushi.
12:30 hrs. - Consulta Dra. Lina Estevez
Ibañez y Lina miran a Graciela, quien desde la puerta espera que la dejen pasar. Loreto se acerca y corre a un lado a Ibañez, quien cede su lugar.
-¿Qué viste? -pregunta algo inquieta Lina.
-¡Él me lo dijo! Necesita mi ayuda, en mis sueños. Una plaza, estaba allí Roberto con una mujer.
-¿Cómo era ella? -sigue el interrogatorio Lina, con cierta agresividad.
Loreto a su lado se sorprende.
-No era chilena, su acento... y sus rasgos. ¿Puede ser árabe? ¿Musulmán? -prosigue Graciela-. Él me dijo que necesitaba despertar, estaba aterrado.
-Khushi -murmura Loreto, mirando a Lina quien no podía ocultar su sorpresa.
Loreto se acerca al escritorio y toma un lapiz sobre el escritorio, procurando dar la espalda a la cámara. Luego escribe en una de sus manos un mensaje.
-Yo la saco de acá -dice Loreto a Lina.
12:32 hrs. - Pasillos, Edificio Viña del Mar.
Loreto toma del brazo a Graciela y la saca por el pasillo.
- ¡Hey! ¡¿Qué te pasa?! ¡Suéltame! -exclama Graciela.
Loreto levanta su mano y la muestra a Graciela. "Berzerker" dice. Con sus labios dice "Ayuda, él fue" "Él". Graciela, algo asustada, toma su pequeña cartera y da media vuelta.
-¡Y no vuelvas más! -grita Loreto, dando media vuelta también, de regreso a la consulta.
12: 40 hrs. - Consulta Dra. Lina Estevez
Marcelo termina de contar a Carlos lo que pasa en ese lugar. Él algo nervioso se soba las manos y las lleva a su rostro, dando un fuerte respiro de preocupación.
-Hubiera sabido que era tanto... y traigo ayuda, no sé -exclama Carlos.
-¡No! -dice Lina-. Ayuda es lo que no necesitamos ahora, coño. Que este tío nos tiene a todos amenazados y si alguien se entera de lo que pasa, mata a todos los pacientes.
-Incluyendo tu madre -completa Ibañez, categórico.
-No era necesario eso -dice Loreto-. ¡Que mala onda! ¿Oye Axel no tení el GTA por ahí pa jugar un rato?
-Mmm, creo que no es el momento, Loreto -dice Axel, algo incómodo.
-Es que me aburro poh.
-¿Y qué tengo que revisar entonces? -pregunta Carlos.
Ibañez se levanta y le muestra la cámara.
-Con el cuidado de no desconectarla -dice el detective.
-Pero necesito algo con que comprarar las muestras, no puedo hacerlo con... ¿el aire?
El teléfono suena. Loreto se levanta y evita que Lina se acerce a él.
-Déjame hacer algo porfa, que me aburro más que la chucha vegetando en la silla mirando el techo. Créeme que no es emocionante -Loreto descuelga-. ¿Aló?
-Loreto, ya les daré más diversión -era la voz modificada de Berzerker-. Necisito que le dejes un mensaje al señor perito, ¿ya?
-Ah eres tú, que rico hablar contigo querido. ¿Nos darás más diversión? No puedes creer lo expectante que voy a estar esperando eso, ¡lindura! Dime, ¡soy toda oídos! -la ironía de Loreto era evidente. Lina no puede evitar reirse, la conocía demasiado bien como para no saber que el sarcasmo era su especialidad.
-Creo que podríamos llegar a ser muy buenos amigos, Loretín. Ten cuidado, que de repente las sorpresas pueden caerte en la cara.
-Uuh, ahora se pone amenazante el señor hacker. ¡Dime luego la mierda que quieres que diga!
-En una hora y algo más enviaré al computador de Axel un link directo con la base de datos de huellas digitales registradas en Chile. Ahí podrán comparar y ver que pasa, antes no. ¿Entendido?
-Entendido tío Berzi.
-Idiota -Berzerker corta el teléfono.
-En una hora y algo más, el saco de hueas va a mandar un programita con una base de datos de huellas digitales para que comparen. Antes no -Loreto repite lo que el hacker le dijo al teléfono.
-¿Una hora? -pregunta Ibañez-. ¡Eso es mucho tiempo!
-Si no me demoro tanto en tomar la muestra, además viéndola bien... está bastante clara -Carlos revisa la cámara.
-Es su juego -dice Axel desde el computador-. Lo tomamos o lo tomamos. No tenemos opción.
12: 40 hrs. - Habitación desconocida
La oscuridad de aquella habitación no permite ver el rostro de quien ha mantenido a los pacientes durante horas atrapados en el mundo de los sueños, Berzerker. La pantalla resplandeciente de la enorme computadora que controla permite iluminar parte de la ropa negra que cubre al hombre. El ambiente de penumbras es invandido por los fuertes riffs y contundentes gritos de la canción "The Berzerker - The cancer", que el hacker parece disfrutar.
La puerta de la habitación se abre. Una mujer de mediana edad entra vestida con un delantal blanco con un pequeño bordado con su nombre: "Dra. Oriana Frez".
-Estoy lista -dice ella.
12: 45 hrs. - Hall principal, Facultad de Psicología
El acelerado paso de Cecilia Urrutia causa sorpresa entre el alumnado, muchos de ellos dan media vuelta para observar a la recién llegada. Para algunos era una total desconocida, pero para quienes llevan más tiempo cursando esa carrera era una importante investigadora en el campo de los sueños. Atrás, algo más calmado, Renato Munizaga hace su ingreso de forma mucho menos estruendosa que su compañera. En lo alto de una de las escaleras don Agustín Santelices mira categórico, limpia el sudor de su frente, ajusta su corbata y baja, fingiendo una cínica sonrisa.
-¡Profesora Urrutia! -exclama Santelices, estirando uno de sus brazos para saludarla.
-Profesor Santelices, encantada de volver a verlo -dice ella con su marcado acento español-. Usted no tiene el placer de conocer a mi colega, Renato Munizaga. Se lo presento.
Renato estira su mano algo más informal que su compañera, Agustín responde al saludo de igual forma.
-Estoy espectante para conocer el proyecto de la señorita Lina Estevez -exclama Cecilia, algo apurada-. ¿Cómo va? La verdad que no he entendido porqué tanto hermetismo con ésto...
-Antes de eso -Santelices la interrumpe-. ¿Por qué no damos una vuelta por las instalaciones de la Universidad?
-Lo siento, pero no venimos a eso -dice Cecilia.
-¡Pero Cecilia! -exclama Renato, algo disgustado-. Estaremos encantados de poder conocer las instalaciones de su Universidad y compartir un poco también con otros profesores.
Sueños
La casa donde Roberto se escondía del elefante está despejada. El hombre abre la puerta para ver si encuentra algo, pero no hay nada. La cierra y, a ritmo constante, trota por la vereda de la calle buscando a alguien. La espesa neblina no le permite tener un campo visual muy amplio.
-¡Aló! -grita Roberto-. ¡¿Alguien vive?!
Algunos metros más allá Lorena escucha la voz de Roberto. Los autos que la aterrorizan pasan cada vez con menor frecuencia.
-¡Roberto! -grita Lorena-. ¡Acá!
Ambos se encuentran y se abrazan, algo nerviosos.
-¡Me atacó un elefante! -cuenta Roberto, algo apresurado-. ¿¡Qué mierda pasa acá!?
-A mi me rodearon miles de autos, ¡miles! -Lorena tirita-. No sé donde estoy, ¡no lo sé!
-Es un sueño, pero luce tan real.
Ambos caminan en dirección a la plaza que está al frente, perdiéndose entre la espesa neblina.
12:55 hrs. - Pasillos, Facultad de Psicología.
Cecilia, Renato y Agustín caminan por los pasillos, la primera mirando constantemente el reloj de oro que exhibe algo altanera. En una de las salas Nadine imparte clases. Al ver al grupo decide salir, arreglando su corto vestido en su paso corto y veloz.
-¡Mucho gusto! -exclama Nadine-. De verdad encantada de poder conocer a estos destacados profesores -estira su mano para saludar a los dos catedráticos-. Soy Nadine Inostroza.
-Es una de las profesoras más destacadas de nuestra escuela -dice orgulloso Agustín-. Me imagino que habrán leído algunas de sus publicaciones.
-La verdad que no, pero igualmente mucho gusto -dice Cecilia con cierto sarcasmo.
-Yo sí he leído -dice Renato-. Y para mi también es un gusto poder conocerla, me parece bastante interesante su trabajo.
-¿Les parece si vamos a almorzar? Tengo reservada una mesa en un restaurant muy bien ubicado -dice Agustín-. Nadine, ¿nos acompañas?
A Cecilia parece no hacerle gracia la idea.
-¡Yo voy encantada! -exclama Nadine.
-Entonces terminamos de recorrer este piso y vamos para allá -dice Renato con más entusiasmo.
Cecilia se limita a mirar de reojo con cierta reticencia, luego se acerca a Renato y le habla al oído.
-No hagas gilipolleces, recuerda que vinimos por trabajo y no a hacer vida social -le susurra.
-Permiso -dice Renato a Agustín y Nadine, alejándose un par de metros de allí.
-Y parte del trabajo es formar buenos lazos con las Universidades que trabajamos, acá la que está haciendo gilipolleces acá eres tú.
13:05 hrs. - Estación de Policía
Catalina entra a la estación. Allí se acerca a la recepcionista, quien le indica que pase y tome asiento. Casi de inmediato uno de los policías le dice que pase a su escritorio, ella accede.
-Señorita Jorquera -dice él-. ¿Qué la trae por acá esta vez? La vi reporteando en la muerte del ascensor en el Gala...
-!Subprefecto Torres, un gusto! Algo por ahí es, la verdad no sé por donde comenzar -se disculpa Catalina algo dubitativa-. Tengo entendido que Marcelo Ibañez estuvo en el lugar donde murió la mujer hoy. ¿Se sabe algo respecto a eso? ¿Se ha presentado hoy a trabajar?
El detective la mira raro.
-No estoy encargado de su unidad, pero no, no se ha presentado. Tampoco conozco todos los detalles del crimen del ascensor como para saber eso, aunque tengo entendido que esos son datos confidenciales.
-Usted sabe que hoy se está poniendo a prueba un experimento, algo con lo sueños y no sé que en Viña, ¿cierto? ¿Sabe si Ibañez tiene alguna relación con eso?
-A menos que sean amigos con alguien de ellos, no debiera, si eso es un experimento, no un crimen. No entiendo a donde quiere llegar.
Catalina respira profundo, intenta ordenar sus ideas en su mente.
-Creo y estoy casi segura que algo pasó en ese experimento, algo malo. Ibañez está allá con esa gente, quienes no dejan que nadie se acerque, casi como si estuvieran atrapados. Ibañez a esta hora debería estar trabajando, ¡pero no! ¡Está con esa gente! Luego aparece en un video donde muere alguien, ¿no es raro?
-No puedo hacer nada -se disculpa el comisario-. ¿Bajo que parámetro puedo mandar hombres a ese lugar con una teoría tan infundada?
Catalina guarda silencio. A la estación de policía entra Graciela, acercándose de inmediato al escritorio donde Torres atiende a Catalina.
-¡Ayuda! -exclama Graciela-. No sé donde ir, pero necesito ayuda.
-¿Qué pasa? -pregunta Torres.
-Vengo de ese experimento de lo sueños...
Catalina no es capaz de disimular su asombro y sonrisa.
-...y bueno. Fui allá guiada por un sueño, sé que suena tonto, pero vi a un amigo mío que me pedía ayuda. Él me dijo que fuera donde Lina Estevez y eso hice. Sé que con eso no pueden hacer nada, pero con esto sí. Allá me encontré con ellos, lo que pude ver era que los pacientes estaban en unas sillas dormidos, entre esos mi amigo. No me dejaron pasar y me echaron sin justificación. Pero en eso, la mujer que me echó se anotó un mensaje en una mano. Berzerker, no sé que es pero me dijo Berzerker y que necesitaban ayuda, todo esto demasiado escondida. ¡Estoy segura que los mantienen vigilados! ¡Hay que hacer algo!
Catalina mira triunfal al Comisario, quien reconoce de inmediato el nombre de Berzerker. La periodista piensa un momento, ese nombre también lo había escuchado alguna vez.
-¿Berzerker? ¿Ese no era un hacker? -pregunta Catalina.
Torres asiente.
-¿Y no se supone que el sistema de seguridad lo hackearon?
Torres vuelve a asentir. Catalina pide permiso, saca su teléfono celular y disca un número. Nadine debe enterarse de que su deseo se hacía realidad, el proyecto de Lina Estevez está pendiendo de un hilo.
Sueños
De improviso Oriana aparece en lo alto de un edificio. El aire peina su cabello y el frío la obliga a abrazarse a sí misma. La neblina en esa zona es menos espesa que en el resto de la ciudad. Doce pisos más abajo, en una de las veredas, Maximiliano y Yasna caminan con tranquilidad.
-Menos mal que se fue ese hueón que me seguía -dice Yasna-. Pensé que me moría oh, ¡de verda!
Max mira el edificio con cierta duda. En lo alto Oriana se agacha para que no la vean.
-Me quiero desafiar a mí mismo -dice Max a Yasna.
-Oye pero bacán poh, ¿te acompaño?
Max duda.
-¿Estamos soñando cierto? ¿Qué pierdo? ¡No pierdo nada! -Maximiliano se da fuerzas a sí mismo.
Max trota rumbo al edificio.
-Oye espérame poh -dice Yasna, corriendo para alcanzar a Maximiliano-. ¿Por qué le tení miedo a las alturas?
-Cuando chico. Me caí -responde entre cortado Maximiliano-. Casi me mato.
-Ah ya... igual brígido.
Algunas cuadras más allá, todavía cerca de la plaza, Khushi tiene un presentimiento, se inquieta.
-¡Ahora! -exclama Khushi-. Hay que buscar a Max.
-¿Pero no dijiste que no podemos hacer nada? -dice Javiera-. ¿O acaso podemos?
-No sé, ¡no sé!
Guiada por su mente y sus pensamientos, Khushi emprende una carrera frenética entre la neblina. Javiera la sigue. En el camino Roberto y Lorena los ven y deciden unirse a la carrera. Roberto se pone junto a su esposa.
-¿Qué pasa? -pregunta él, respirando agitado.
-Maximiliano va a morir -dice ella, olvidando por ese instante todas las discusiones con su marido-. Khushi lo vio en sus premoniciones.
Lorena se sorprende, se lleva una de sus manos a la boca.
-¿Y si me ve a mi? -dice, nerviosa.
-No pienses en eso -dice Roberto-. Vamos, hay que hacer algo.
El tercer piso es ya todo un desafío para Max. Camino al cuarto las piernas le tiemblan y el sudor recorre su cuerpo. Los recuerdos invaden su mente y se manifiestan como constantes tiritones y dudas, sudor y falta de fuerza. Yasna lo sostiene de uno de sus brazos dando ánimo para que siga su camino.
-Mira, si no pasa nada, ¿no ves? -dice ella-. Cacha poh, si ya en la ciudad estamos por varios metros sobre el nivel del mar. Onda, si subi pal Santa Lucía, que vo' vai para allá casi siempre, estai como a no se poh... sus mil metros de altura. Ahora este edificio con cuea tiene cincuenta metros. ¡No es nada! ¡Vamos!
Maximiliano se limita a sonreir. Al menos no está solo en su carrera por superar sus miedos.
Oriana en el piso diez siente como Maximiliano se acerca lentamente. Las motivaciones para estar allí y hacer lo que tenía que hacer eran demasiado importantes. Por un momento piensa en no hacer nada, pero finalmente desiste. Toma ubicación tras un pilar y espera allí.
-¡Vamos! ¡Go go go! -grita Yasna desde el piso de abajo-. ¡Van nueve!
Maximiliano asoma la cabeza por la escalera que da al decimo piso, y lentamente va subiendo. El sudor es cada vez menos y sus piernas van tomando firmeza. Ya no hay nada más que hacer, si ya está arriba.
-Quedan dos pisos -dice Yasna-. ¿Vamos al otro?
-Max -dice Oriana, desde el pilar, con dulzura-. Max, ¿cómo estás?
-Oriana, ¿qué haces acá? -pregunta él.
-No sé, doy vueltas, ¿y tú?
Yasna al ver que no es incluída en la conversación se hace a un lado.
-Bueno, estoy subiendo. Tú sabes que sufro de vértigo.
-Oh de veras, lo había olvidado. ¡Qué bueno!
Oriana toma del brazo a Maximiliano y lo dirige hacia la gran ventana que permite la entrada de luz. Estaba abierta, la brisa se va haciendo más y más fuerte a medida que se acercan a la orilla.
-Esta niñita, Yasna, me ayudó mucho -comenta Max-. Le estoy muy agradecido.
-Buena hora de perder tus miedos -dice Oriana.
Desde lo bajo se escuchan algunos gritos, que cada vez van tomando más y más forma.
-¿Está arriba? -dice Lorena-. Pero si tiene vértigo.
-Veo dos siluetas pero no distingo -dice Javiera-. ¡Max!
Desde lo alto Max se acerca a la ventana, orgulloso de su logro.
-¡Acá estoy! -hace señas con las manos-. ¡Logré subir, lo logré!
-Y todo lo que sube, debe bajar -dice Oriana.
Max da media vuelta con cierta sorpresa por las palabras de Oriana. Ella antes que logre verle la cara lo empuja con fuerza, Maximiliano se atambalea, pierde las fuerzas de sus piernas y luego cae desde el décimo piso. Yasna se percata de que esa mujer lo empujó, quedando frente a frente a ella, separadas por algunos metros de distancia.
-Te voy a matar a ti también -dice Oriana.
-¿Y vo' creí que me voy a quedar acá, maraca de mierda?
Yasna se precipita con velocidad hacia las escaleras. Oriana le sigue.
Abajo el ruido seco del golpe de Maximiliano contra el suelo aterra a todos. Khushi cae de rodillas al suelo, llorando de impotencia. Javiera decide abrazar a su amiga, mientras que Lorena y Roberto se acercan al cadáver, el que boca abajo ya no respira.
”Provengo de una cultura con ciertas tradiciones que son difíciles de comprender para los occidentales. De hecho, para mi ya es difícil de entender y aceptar. Matrimonios pactados, animales sagrados y una religión algo extrema son sólo algunos ingredientes de lo que me ha condenado a una vida de rechazo y olvido. ¿Qué son mis raíces? Sí, lo son, pero me amarran a un mundo al que no quiero pertenecer. Soy una profesional, una mujer independiente, ¿por qué debo encadenarme a lo que otros digan? Hay algo más allá de toda lógica que me sucede y me está volviendo loca. ¿Creen en las maldiciones? Yo no, pero la vivo noche a noche jugando a ser la dueña de las vidas de otros, lectora de sus premoniciones, enviándoles a un bosque del cual no pueden volver a salir jamás, el bosque de su muerte. Esta es mi historia, la una tecnóloga médica chilena condenada a un injusto pasado. “
Khushi Malhotra
Khushi está sentada en un amplio prado cubierto de verde pasto y flores que alegran a la chica, la que corre con felicidad en todo el paisaje. A su lado su abuelo corta algo de leña de un viejo árbol caído. Ella le arroja una pequeña pelota amarilla, la que pasa de largo por sobre su cabeza y se pierde en el bosque que les rodeaba.
-¡No! –grita Khushi, cambiando radicalmente su estado de ánimo.
Su abuelo la mira y luego da media vuelta, deja el hacha sobre el árbol caído y camina hacia el bosque. Khushi intenta detenerlo pero no puede moverse, sus pies pesan toneladas y finalmente cae al suelo, apoyando sus manos en lo que ahora era un asqueroso pantano. La oscuridad fue cayendo lentamente y su abuelo se va perdiendo en ella.
-¡Abuelo! –grita Khushi-. ¡Abuelo, no!
El abuelo de Khushi entra al bosque y una oscura música fúnebre llena todo el lugar. Khushi, con los ojos llenos de lágrimas, comienza a arrastrarse por el suelo. Con lentitud va recuperando los movimientos de su cuerpo, finalmente logra ponerse de pie y correr hacia el oscuro bosque. Súbitamente Khushi es detenida por otra procesión de almas que ingresan al bosque, nuevamente con la fuerte música fúnebre que eriza los pelos de la muchacha. Khushi reconoce a varias de las personas que entran allí, confundida intenta hacerse para atrás pero no puede. Familiares, amigos, incluso personas que jamás conoció… todos ellos muertos. Finalmente la procesión se detiene y todo vuelve a quedar en silencio.
Khushi retoma su caminata y entra al oscuro bosque. Algunas ramas chocan contra su cuerpo, pero la mujer sigue su camino hasta llegar a otro terreno valdío cubierto de lápidas, todas con diferentes nombres y fechas. Al centro está la de su abuelo, en lo alto de un pequeño montículo de tierra.
Khushi pierde fuerzas y cae de rodillas contra el suelo, azotando sus huesos contra la grava suelta y derramando algo de sangre. Y luego llora, llora desde lo más profundo de su ser hasta perder el control y revolver con sus propias manos la tierra y piedrecillas que le rodean.
Somber, so very intense, kneeling to the ground Gripe the soil! It turns into dust. Desperate fingers grasping, nothing. Tacere - A voice in the dark
11:51 hrs. – UCV Televisión, Oficina de prensa
Francisca toma uno de los micrófonos que el técnico le entrega. A su lado un camarógrafo la espera, algo inquieto. El teléfono del escritorio de Catalina suena, ella se acerca y contesta.
-¿Diga?
Catalina escucha al otro lado de la línea. Pone un rostro de sorpresa, intercambiando una mirada con su camarógrafo. Luego toma un papel y un lápiz y anota algo.
-Que… lamentable. Estamos allá en diez minutos –dice Francisca.
-¿Qué pasa? –pregunta el técnico.
-Cambio de planes. Murió una mujer en un ascensor en el edificio Gala. Lo peor es que… la conocía –dice, mordiendo sus labios y desviando su mirada perdida durante algunos segundos.
11:52 hrs. – Consulta Dra. Lina Estevez
Lina, sentada en una de las sillas de la consulta, llora desconsolada y descontrolada. Loreto la abraza y entrega un pañuelo, limpiando las lágrimas de su amiga, pero ella no escarmienta. Mientras tanto, Axel eleva el volumen de “Dark Tranquillity – Misery in me”, royendo con insistencia un lápiz con sus dientes.
-Baja esa hueá, desubicado de mierda –grita Loreto por sobre la música-. ¿Lina qué pasa? ¿La conocías?
-¡Es que no puede ser! ¡Joder, que no puede ser que me esté pasando esto! –exclama Lina, algo nerviosa e intranquila-. ¡Dime que estoy soñando por favor!
-Acá la que controla los sueños eres tú, no yo –dice Loreto.
Axel y Lina se miran un instante, él luce bastante afectado también. Regresa al computador a teclear, trabajando en el programa que Berzerker tiene dominado. Loreto los mira.
-Tú no entiendes el peso que tenemos encima –dice Axel, algo enojado-. Ella pensó, yo diseñé. Si pasa algo, ¿de quién es la culpa?
-Nuestra –exclama Lina, limpiando las lágrimas de su rostro con uno de los pañuelos que Loreto sostiene-. Por la mierda.
Todo queda en silencio un instante, excepto por la música que suena en el fondo proveniente de los parlantes del computador.
-¿Hay alguna posibilidad de conseguirse un electrocardiógrafo? –pregunta Loreto, pensativa-. Llegó la hora de trabajar.
-¿Electo what? -exclama con un elevado tono de voz Axel.
-¡Uy! Te salió finito eso –dice la médico burlescamente.
Loreto se levanta y se acerca a su maletín. De allí extrae una jeringa vacía, rompe el plástico en la que viene sellada y une ambas partes con gran velocidad.
-¿Qué vas a hacer? –pregunta Lina.
-Los paros cardiacos no se producen por obra y gracia del espíritu santo –dice Loreto, sosteniendo el brazo de Roberto y luego enterrando la aguja en una de sus venas-. Que bueno que tiene venas fáciles de encontrar. Bueno… eso poh. A menos que don Berzerker, además de psicópata neurótico asesino terrorista, sea psíquico -hace una pausa, saca la jeringa llena de sangre y luego pone un algodón sobre la pequeña herida, presionando con fuerza con sus dedos sobre ella-… hay algo que este hueón está manejando para que vengan los paros. Y mi misión como doctora es descubrirlo.
-¿Y puedes descubrir qué los mantiene dormidos? –pregunta Axel, todavía con el lápiz en la boca, tecleando con gran velocidad.
-Sola no. Si me ayudan… podría ser.
11:55 hrs. – Salón de clases
Nadine mira a sus alumnos, apoyada en la puerta de entrada a la sala. El control sorpresa era siempre aburrido de tomar, pero entretenido de revisar para ella. Distraída, mirando las zapatillas de uno de sus alumnos, siente una caminata veloz que se acerca por el pasillo. Desvía su mirada y ve que Agustín Santelices pasa a su lado, caminando con inquietud y una velocidad poco característica en él.
-¡Agustín! –dice.
Mira por el pasillo y ve que una de las secretarias camina, con un cigarro en una de sus manos, con gran calma.
-Leslie ¿Me puede cuidar al curso? Estamos en un control… -dice Nadine-. Vuelvo rápido.
-Me vas a tener que pagar horas extras… -acompaña esa frase de una estruendosa risa-. Era broma, ve, yo los cuido.
-¡Gracias!
Nadine abandona la sala, andando a un trote bastante veloz por el pasillo, haciendo chocar fuertemente sus tacos contra la fría baldosa de la Universidad.
11:57 hrs. – Oficina de Agustín Santelices
Agustín entre a su oficina, golpeando la puerta con fuerza, generando un gran estruendo en todo el lugar. El sudor cae a borbotones por su rostro y su agitada respiración aumenta más la tensión a la que está sometido. Se deja caer sobre su silla reclinable de cuero y levanta la pantalla del notebook. Ingresa su contraseña e inmediatamente aparece una pantalla negra con una foto de un dragón rojo y el nombre “The Berzerker” al lado.
-¿The Berzerker? –se pregunta para sí mismo el hombre.
La pantalla cambia nuevamente. Esta vez es un mensaje.
“Don Agustín. No me impresiona lo alto que ha llegado, porque ha sabido ganarse su espacio. Sí… ha sabido ganárselo, las movidas de dinero sucio, los proyectos que se adjudicó que jamás existieron y el jugoso porcentaje que saca de los aranceles son algunas de las cosas que le han dado poder poco a poco.”
-¿Agustín? –pregunta Nadine en la puerta-. ¿Te pasa algo?
“¿Qué pasaría si todo ese dinero sucio desapareciera?”. La imagen vuelve a cambiar, esta vez aparecen capturas de varias páginas webs de bancos internacionales. “Los Bancos de las Islas Caimán y Bélice guardan tu dinero, acá ves las cartolas. Puedo hacer desaparecerlas con un solo click… ¿El precio?”
Nadine se acerca cada vez más, Agustín desvía la pantalla para leer lo último.
-¿Qué pasa? –pregunta ella.
-¡Vete! –grita Agustín.
-¿Qué ves? ¡¿Dime qué pasa por favor?!
-¡Por la re chucha, ándate! –grita con furia Agustín.
Nadine queda impresionada, da algunos pasos atrás y toma asiento en uno de los sillones de la oficina.
“El precio es tu silencio. Durante las siguientes horas van a suceder cosas muy extrañas. Tienes que entretener a la gente de la Universidad Complutense y que nadie se entere de lo que sucede en la oficina de Lina. ¿Simple, no? Seré yo mismo quien te avise cuando tu trabajo haya terminado. Eres una pieza muy importante, y sé que no te va a gustar quedar en la calle otra vez. No otra vez.”
La pantalla se llena con dos fotografías. En ambas Agustín en su niñez, en una junto a lo que parecía ser su padre y su madre, y en otra rodeado de otros varios niños con un letrero en la parte superior que dice “Hogar de Niños de Valparaíso”.
Agustín golpea con furia la mesa, alarmando aún más a Nadine.
-¿Y? ¿No me vas a decir nada? –encara ella.
Agustín se levanta con agresividad y se acerca a Nadine, quien también se pone de pie, quedando ambos frente a frente.
-¡No te voy a decir nada! –sentencia él.
12:03 hrs. – Consulta Dra. Lina Estevez
Lina espera en la puerta, mirando constantemente al pasillo. Loreto espera algo aburrida, sentada frente al notebook de Lina, escuchando “Laura Pausini – Dispárame dispara”, y Axel se dedica a teclear en el computador principal, sin música que le acompañe.
-Que buena que bajaste los tarros –dice Loreto.
-Esa canción la paso –responde Axel, muy concentrado en su cuento y muy serio-. Es más… me gusta.
-¿Por qué tan serio mi macho recio?
Loreto se pone de pie, se acerca a Axel y pone ambas manos sobre los hombros del ingeniero, masajeándolos con suavidad.
-¿Sabes? –dice ella-. Me gustaría hacer algo cuando terminemos esto.
-¿Qué cosa? –Axel suelta el computador y se deja llevar.
-Uy… -Loreto sigue masajeando-. ¡Estás demasiado tenso!
-Me gustaría que me quitaras toda esta tensión.
Loreto acerca sus labios a una de las orejas de Axel, desvía su mirada para ver si Lina les observa, y al percatarse que no es así, la muerde y acaricia con sus labios.
-Cuando se me ocurra como conseguir el electrocardiógrafo y sequemos al hueón psicópata tras las rejas, nos iremos a un retiro de placer, ¿ya?
Axel gira su rostro y choca sus labios con los de Loreto, dejándose llevar en un fogoso beso.
-¡Ahí viene Marcelo! –exclama Lina desde la puerta, interrumpiendo a la pareja.
-¿Marcelo? Puta que agarra rápido confianza esta hueona –exclama Loreto, todavía abrazada a Axel.
12:05 hrs. – Pasillo, Edificio Viña del Mar
Marcelo camina por el pasillo bastante confundido y cabizbajo. Frente a él Lina le observa con los ojos llorosos, nerviosa y preocupada. Ibáñez eleva su rostro, encontrándose así su mirada con la de Lina por dos eternos segundos. Ella camina sin dejar de mirarlo, hasta quedar uno frente al otro. Lina sonríe tímidamente, él se acerca y la abraza, con los ojos bañados en lágrimas que se negaban a escapar.
-Lo siento –exclama Lina-. Lo siento mucho.
-¿Por qué hace todo esto? ¿Por qué? –dice Ibáñez, acongojado-. Francisca no le hacia mal a nadie, ¡a nadie, por la mierda! Lo peor…
-¿Qué pasa? ¿Era muy importante para ti? –Lina sostiene sutilmente el rostro de Ibáñez con una de sus manos.
-Lo peor es que ella tiene un hijo al que deja totalmente solo. ¡Ese maricón me las va a pagar!
Ibáñez vuelve a abrazar a Lina, derramando en su hombro las primeras lágrimas, lo que finalmente desemboca en un continuo y sincero llanto.
12:15 hrs. – Departamento de seguridad, Edificio Gala
Catalina ingresa al lugar acompañada de uno de los guardias y el camarógrafo. En el lugar el jefe de seguridad rebobina cintas de video en varias pantallas, tecleando a la vez en una computadora que indica varias zonas al interior del edificio. El guardia hace una señal con una de sus manos y se larga, Catalina esbozando un “gracias” con sus labios.
-Buenos días –dice ella-. Soy de UCV televisión y me gustaría, antes de presentar la noticia, poder informarme de lo que pasó.
El camarógrafo instala a un lado los implementos técnicos, como luces y la cámara.
-Buenas –dice el hombre, estirando su mano, ella la estrecha-. Mi nombre es Rafael Barrientos, soy el jefe de seguridad del hotel .
-¿Qué fue lo que pasó? Fuera de cámara, luego haré las preguntas –se justifica Catalina.
-Según reviso acá, alguien penetró en nuestros sistemas de seguridad y descontroló el sistema de los ascensores.
Catalina toma nota en una papeleta.
-¿Y hay algún sospechoso? ¿O alguna pista?
-La policía está trabajando en ello, en este momento están revisando el ascensor y viendo lo del cadáver. ¡Pobre chica!
-¿Y qué hace con las cintas ahora? ¿Busca algo específico? –pregunta Catalina, viendo con el entusiasmo y la rapidez que el hombre rebobina cintas.
-Busco… algo –marmulla para sí mismo.
-Cata tengo lista la cámara –dice el camarógrafo.
El hombre presiona pausa y deja la imagen de Marcelo Ibáñez en el hall, su entrada corriendo y la posterior pregunta en el mesón de recepción. Catalina observa algo descolocada. El guardia copia el trozo a otra cinta y luego la guarda en un cajón.
-¿Quién es él?
-Fue la última persona que preguntó por la muchacha muerta hoy. Debo entregar esa información a la policía.
Catalina sonríe, luego toma el micrófono y se posa frente a la cámara.
12:15 hrs. – Oficina de Agustín Santelices
Agustín camina de un lado a otro, bastante nervioso. El sudor recorre todo su cuerpo y la tensión apenas le permite mover el cuello. Finalmente detiene su paso, levanta el teléfono y disca un número.
-Helena, soy Agustín –dice él.
-Don Agustín, que bueno saber de usted. ¿Cómo está? –dice una voz femenina al otro lado de la línea.
-Bien, bien. Necesito organizar un almuerzo como los que usted sabe hacer, para hoy.
-¿Hoy? Generalmente estas cosas requieren tiempo…
-¿Cuánto dinero quiere? Pago lo que sea, es urgente.
La mujer piensa un rato al otro lado de la línea.
-Tres millones por mi mano de obra, cancelando de inmediato en mi cuenta, más los gastos que se los hago llegar al final del día. Prometo tener los mejores cocineros. ¿Quiere músicos?
Agustín arruga una hoja con una de sus manos. Helena era de confiar pero siempre sus precios solían ser altísimos, esta vez no fue la excepción.
-Músicos, violines y al menos tres platos de comida, que demoren en traerlos. También un paseo post almuerzo y una sala para reposar. ¿El casino de Viña puede ser?
-En el casino de Viña será, un lugar exclusivo para usted y sus invitados. ¿Cuántos son?
-Seremos… cuatro. Cuatro personas. A más tardar a las 13:30 quiero estar almorzando con mis invitados.
-Así será Don Agustín.
12:23 hrs. - Consulta Dra. Lina Estevez
Ibáñez, quien cubre sus ojos con un par de gafas oscuras, y Lina hacen ingreso a la consulta. Axel está en el computador clickeando y Loreto sentada en el sillón, mirando la televisión.
-No hay nada bueno en la tele –exclama Loreto-. ¡Lina! ¿Pensaste en como traerme un electro bla bla bla?
-Mmm… ¿no? -responde la psicóloga.
Loreto detiene su zapping en UCV televisión. Allí Catalina Jorquera enlaza en directo con la muerte de Francisca en el Edificio Gala bajo el título de “Ascensor fatal: Joven muere luego que ascensor se soltara totalmente”.
-¡Berzerker habla! –avisa Axel, dejando de lado el constante tecleo.
-Veamos que dice este maricón –balbucea entre dientes Ibáñez.
MSN Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: Ahahaha… descubrí algo!!
PsicoLina [Have you ever been mellow?] dice: que cosa?!
Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: =D … hay una lista de cosas. Las aprieto y las muevo donde la gente… y kaboom! Interfiere en los sueños!!
-¡Lina! Descubrió el proyector.
-¿Qué? –exclama Lina-. Joder, que si mete mano en eso puede hacer lo que quiera con mis pacientes.
-Pero digan que es el proyector poh, si uno no es adivina –dice Loreto.
-En palabras breves, proyectar una imagen o recuerdo en los sueños de cada uno –explica Lina a Loreto e Ibáñez, quienes no comprenden la palabra usada.
-Onda, ¿le tiro un elefante y aparece un elefante? –interpreta Loreto a su manera las palabras de su amiga-. Proyéctame un mino rico en ese caso poh, ¿porqué no me dijiste antes?
-Sí, algo así –dice Lina.
MSN Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: Un elefante!! Que buena idea!!
-¡Bien hecho Loretito! Va a proyectar un elefante en… -Axel espera a que el programa cargue la información-. Roberto.
Loreto mira al suelo con sensación de culpa.
MSN Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice: Es como jugar a los sims! yeah!!
Sueños
Roberto y Khushi siguen su peregrinación por las vacías calles de aquella extraña y onírica ciudad en la que están. Roberto de un momento a otro queda pasmado e impresionado mirando hacia delante, Khushi lo observa sin entender.
-¿Le pasa algo? –pregunta ella.
-Khushi, intenta no moverte –dice él-. Hay un elefante frente a nosotros.
-¿Un elefante? –pregunta Khushi muy extrañada, mirando hacia delante pero sin lograr ver nada.
El elefante que está frente a Roberto comienza a caminar lentamente hasta que radicalmente acelera su paso, él emprende una desesperada huída, dejando a Khushi sin comprender absolutamente nada de lo que pasa.
-¡Aaah! –grita Roberto-. ¡Khushi!
-¿Pero qué le pasa? –pregunta ella.
Roberto gira y abre la puerta de una de las casas y se encierra allí. El elefante choca fuertemente contra la pared, provocando un fuerte estruendo.
Khushi mira a su alrededor, solitaria. En una de las veredas su madre y su padre le esperan con otro joven, uno de aspecto hindú, bien vestido, que sostiene una larga túnica entre sus manos. Una túnica femenina, señal de casamiento en su pueblo.
Espantada da media vuelta y camina hacia una plaza abandonada a un lado, pero allí se encuentra con toda una celebración típica de su pueblo. Su madre la toma del brazo.
-Hija, está lista tu boda.
-¡No! –grita Khushi, zafándose del brazo de su madre-. ¡No me voy a casar obligada! ¡He dicho mil veces que no, no y no!
Su padre aparece tras ella.
-Estoy listo para entregar la mano de mi hija –dice él, sonriendo.
Khushi lo empuja, lanzándolo al suelo y corre sin ningún rumbo entre la desolada y extraña ciudad que aloja sus más profundos miedos y pensamientos, la ciudad de sus sueños.
Frente a ella ve pasar a Javiera, la que corre con desesperación y luego tropieza con una piedra. Finalmente un rastro de sangre emana de su brazo, un corte a lo largo, no muy profundo, que provoca que Javiera emita un quejido de dolor.
-¿Qué pasa? –pregunta Khushi, acercándose a auxiliar a Javiera.
-Me atacó –exclama ella, muy nerviosa-. ¡Un mono me atacó!
-¿La rasguñó? –pregunta Khushi, sosteniendo el brazo de Javiera.
-Sí –responde ella, arrugando su expresión del rostro en señal de dolor.
-¿Y le duele?
-Sí –responde Javiera.
Khushi mira muy pensativa y confundida eso. “Le duele” dice con sus labios.
A algunos metros de allí, Lorena está de pie a la orilla de una vereda, cubriendo su rostro con ambas manos, muy confundida y temerosa. Frente a ella un centenar de automóviles pasan a toda velocidad por la calle, aterrorizando a la mujer, que se niega a siquiera ver.
12:26 hrs. – Consulta Dra. Lina Estevez
Axel ve la pantalla de la computadora. El resto del grupo le rodea, esperando los siguientes pasos de Berzerker.
-¡¿Un mono?! –exclama Loreto.
-Sí, le mandó un mono –dice Áxel.
-Esto es gravísimo. Cada paciente puede ver lo que quiera ver, quizás el mono de Lorena lo vea como una gran amenaza, o puede también verlo como una mascota. Es relativo –dice Lina para el grupo.
Ibáñez da media vuelta y se percata de una extraña herida en el brazo de Javiera. Una larga y poco profunda, que sangraba tímidamente. Lina sigue la mirada de Ibáñez y también la ve.
-¿Qué coño es eso? –pregunta Lina.
-No lo sé –responde Ibáñez, todavía algo afectado y compungido.
-¿Qué coño qué, tía? –dice Loreto, con un fingido acento español.
Lina indica con su dedo la herida. Loreto la mira sin entender lo que sucede.
-¿Un rasguño? -pregunta Loreto, acercándose todavía más para poder mirarla de cerca-. ¿Alguien la pasó a llevar o algo así?
-¡Y sigue! ¡Una sombra para Yasna y una bicicleta para Max! –exclama Axel.
-¿Bicicleta? ¿Qué daño puede hacer una bicicleta? –pregunta Loreto.
-Agradezcamos que es una bicicleta y no un tractor… -dice Ibáñez.
Axel mira nuevamente la pantalla, esta vez su rostro cambia a uno de espanto y nervio. Parece angustiarse y perder el control, pero procura tomar aire.
-¿Qué pasa? –pregunta Lina.
-Uno, cambió bicicleta por tractor. Dos, envió el recuerdo número uno a Khushi –dice Axel, algo nervioso.
-¿Y ese era…? –Lina intenta recuperar la memoria.
-La premonición. Y todavía falta…
-¡¿Qué coño más?! –pregunta Lina.
-Modificó el programa. No sé que hará exactamente la línea que cambió… pero no me huele bien.
-Joder -exclama Lina.
El timbre de la consulta suena. Lina se pone de pie y abre la puerta.
-¡Carlos! -dice ella, saludando. Luego da media vuelta-. Él es el perito al que Berzerker llamó.
-¿Ber... qué? -pregunta Carlos.
-Tenemos mucho de que hablar -dice Marcelo, cerrando la puerta.
El timbre vuelve a sonar. Esta vez es Ibañez quien se acerca, abriendo levemente la puerta. Era Graciela.
-Hola. Vengo a ver como va el experimento de Lina Estevez -dice ella-. Soy Graciela Romero, la pariente más cercana que Roberto Muñoz tiene.
Ibañez queda impresionado y nervioso. Lina con su mirada y gestos le pregunta qué sucede. Él no responde. Lina se acerca a ver que sucede.
-Sé que las cosas están mal -dice ella-. Vi a Roberto, lo vi en mis sueños, y él me dijo que estaba acá.
Sueños
Javiera y Khushi se ponen de pie, rodeadas de una espesa niebla.
-¡No le debería doler! –exclama Khushi, nerviosa.
-¿Qué pasa Khushi? Si es una herida… las heridas duelen.
-Y también es un sueño. Y en los sueños las heridas no duelen.
Khushi toma de su propio pelo y lo tira. Arruga la frente y se queja, luego lo vuelve a soltar.
-¿Por qué? ¡No entiendo nada! –exclama Javiera, uniéndose a los nervios de Khushi-. ¿Qué es toda esta mierda, dónde estamos?
Yasna pasa frente a ellas, corriendo totalmente fuera de sí, mirando constantemente a sus espaldas.
-¡No me mates! –grita-. ¡No me hagas nada!
-¿Quién te va a matar? –pregunta Javiera.
Yasna toma una piedra del suelo y la arroja. Ella ve a un hombre enmascarado que se acerca peligrosamente con una cuchilla. La piedra le da en la cabeza, pero no le hace daño alguno. Yasna prosigue su desesperada carrera, perdiéndose entre la espesa niebla.
-¡Max! –grita Javiera.
-¿Dónde está? –pregunta Khushi.
Ambas ven a Max acercarse, corriendo con la misma desesperación que tenía Yasna. Al ver a las dos chicas que le veían, intenta pedir ayuda con sus manos pero ellas no comprenden.
-¿Qué cosa le perseguirá? –pregunta Khushi a Javiera.
-No lo sé.
-¡Ayuda! –grita Max.
Un enorme tractor, no a mucha velocidad, le persigue a lo largo de la abandonada plaza. Max cada cierto tiempo da media vuelta y hace señas pidiendo que se detenga, pero no sucede.
Khushi se impresiona., pasmada mira como ante sus ojos emerge del suelo el tenebroso bosque donde ha visto las premoniciones de muerte de decenas de personas. Y directo a él se dirige Max, corriendo a toda velocidad, huyendo de algo totalmente desconocido para ella. Javiera posa una de sus manos sobre un hombro de Khushi, viendo el horror que sale de su mirada.
-¿Sucede algo? –pregunta Khushi.
-¡Max! –grita, zafándose de Javiera y corriendo rumbo al bosque.
-¿Qué pasa Khushi? –vuelve a preguntar Javiera, quedando sola.
-¡Max deténgase! –grita la mujer hindú-. ¡Max por favor, no entre allí!
Max da media vuelta el estruendo del motor del tractor que lo sigue no le permite escuchar a Khushi, solamente la ve correr. Él sigue su camino, refugiándose en un frondoso bosque, el mismo que Khushi ve. El tractor choca contra los troncos y estalla, incendiándose y volando algunas piezas bastante lejos.
Khushi detiene el paso y cae de rodillas al suelo, con los ojos cubiertos de lágrimas. La música fúnebre llena el tenebroso paisaje que le rodea y el horroroso pensamiento de una nueva muerte latente termina por hacer colapsar a Khushi, quien rasga el pasto con angustia, junto a un estruendoso grito de desahogo.