:: About Me ::


Name::Patricio
From::Villa Alemana, Chile
Ser humano
View my complete profile


:: Listado de Capítulos ::

Capítulo 03: Duele la soledad
Capítulo 02: Never enough
Capítulo 01: Pánico
Sinopsis


:: Archives ::

junio 2008


:: Links ::

San Google


::Contador::

sábado, 21 de junio de 2008

Capítulo 04: This pain

"Vivimos en un mundo donde la palabra "seguro" es un puro adorno.
Un auto arrolló a mi marido en un paso de cebra. ¿Con qué seguridad ahora puedo volver a cruzar una calle? ¿Con la misma que lo hizo mi esposo, y luego se encontró con una rueda sobre su espalda, y sus huesos totalmente pulverizados?
¡Por favor! El mundo es un peligro en todos los sentidos, y es mi deber de madre proteger a mis únicos dos tesoros de la perdición.
La muerte nos ronda y nos persigue, y no quiero que me vuelva a atrapar otra vez, ¡eso jamás!”
Lorena Lobos


Lorena está en su hogar, sirviendo el desayuno. Sus dos hijos, Ignacia y Carlos, toman asiento, ambos tomando un trozo de pan y untando algo de margarina éste. Su marido, Daniel, toma la chaqueta que está perfectamente estirada sobre el sillón y se despide de su esposa de un beso en la boca.

-Te me cuidas –dice ella.

-Hasta siempre –dice él, abrazándola.

-¿Papá, por qué dices eso? –pregunta Ignacia.

El hombre gira la manilla de la puerta, al abrirla un mar de fuego le espera, al que se lanza sin pensar. Lorena grita y sus dos hijos se van hacia atrás, algo nerviosos, abrazándose entre sí. Los gemidos y quejidos de su padre se escuchan en todo el exterior, además de algunos golpes a las paredes y el sonido seco de un golpe de un automóvil a un cuerpo, con una fuerte frenada consigo.

-¡Vete! –grita Lorena-. ¡Déjanos en paz!

Los tres abrazados escuchan los miles de ruidos que vienen del exterior, además de ver como el fuego de a poco iba quemando su hogar. Las paredes caen, el techo se convierte en cenizas y lentamente las llamas se van apoderando de cortinas, alfombras y muebles.

Luego los cuerpos de sus hijos son los que se encienden, carbonizándose en cosa de segundos. Las manos que sostenía con fuerza se convierten en ceniza y quienes fueran sus dos mayores razones de vivir quedaron convertidos en polvo, junto con su marido y su hogar. El incendio se detiene.

Lorena decide salir de lo que queda de su casa, ya en el exterior ve la calle de siempre y las casas de sus vecinas, todas erguidas en la total normalidad. Con gran curiosidad abre la reja que da la vereda, pero al dar media vuelta para cerrarla se percata que en el antejardín hay tres criptas. Nerviosa se acerca a ellas, la central y más grande dice “Daniel Aguilera – 1959 – 2005”. Y la de los costados tienen el nombre de sus hijos: “Carlos Aguilera Lobos – 1983 – 2008” y “Ignacia Aguilera Lobos – 1986 – 2008”.

-¡No! –grita al aire, desgarrando su voz.

Las lágrimas brotan por sus ojos y caen, llegando hasta el pasto verde que cubre lo que ahora es el cementerio donde yacen sus seres más queridos. Las penumbras se toman aquel lugar, y en el fondo dos sombras la observan en todo minuto, una femenina y una masculina: Ignacia y Carlos.

Some of this pain is sole subjected, but what was I to do
Some of this pain will always stay, deep and true
Kamelot – This pain

10:45 hrs. – Aeropuerto Arturo Merino Benitez

Por los pasillos del Aeropuerto camina con un corto pero veloz paso una rubia mujer adulta, acompañada de otro hombre de similar edad quien apenas le seguía el paso.

-Cálmate Ceci, no porque camines un poco más rápido vamos a llegar antes –exclama el hombre, con un marcado acento español.

-No me jodas –responde ella, con el mismo acento extranjero-. Renato llama por favor al profesor y dile que estamos acá.

Renato saca un moderno teléfono móvil de su bolsillo, disca algunas teclas y luego lo pone en su oído. Dos hombres vestidos con ternos negros se acercan a Cecilia y toman sus maletas.

-La estábamos esperando señora Urrutia –dice uno de los dos guardias.

-Señorita –corrige ella-. ¡Apura Renato!

-¿Aló? –dice él, al teléfono-. ¿Don Agustín Santelices?

-Diga –responde al otro lado de la línea, algo inquieto, el profesor.

-Habla con Renato Munizaga, de la Universidad Complutense. Le quería avisar que vamos en camino. Llegamos al Aeropuerto y en… -se dirige a uno de los dos hombres que les esperaban-. ¿Cuánto demoramos hacia allá?

-Dos horas a más tardar –le responde.

-Dos horas –repite al teléfono-. Para poder ver el proyecto en directo, ¡estamos muy entusiasmados!

-Lo estaremos esperando –responde con una fingida alegría el profesor-. Hasta luego.

10:50 hrs. – Consulta Dra. Lina Estevez

Los pasos de Catalina se pierden en el pasillo a gran velocidad. Lina y Loreto intentan hacer lo posible por ayudar a Roberto, el que perdí a la respiración poco a poco.

-¡Déjalo maricón de mierda! –grita Loreto-. ¡Si ya se fue la otra hueona oh!

Lina intenta ponerse a un lado de Roberto, acercando su boca para hacer una respiración asistida. Mira a su amiga esperando afirmación, ésta asiente. Loreto se hace a un lado y se pone frente a la cámara, levantando el dedo del medio.

-¡Puta el hueón culiao aburrido! ¡Ya se fue, libera al paciente por favor! –da media vuelta Loreto y se dirige a Axel-. ¡Dile que pare!

MSN
PsicoLina [Have you ever been mellow?] dice:
¿Porqué no paras?

Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice:
Espero a que la ramera salga del edificio…

Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice:
¡Salió! jaja! desconectando

Lina se hace hacia atrás, la respiración de Roberto se recupera.

-Sorry por el griterío, pero LA forma de que parara era esa –dice Loreto-. “Medicina alternativa”

-No te preocupes, al menos resultó –dice Axel, mirando como Roberto nuevamente permanece dormido.

-¿Quién es esa “Cata”? –cambia de tema drásticamente Loreto-. O sea… fue digno de comedia barata el show ese. ¡Cata! ¡Marce! ¡Qué haces acá! ¡Oh sí!

-Una amiga –responde seco Ibáñez-. Periodista, si vieran las noticias del UCV entenderían.

-Lo veo siempre –ironiza Loreto.

-¿Y qué hacía acá? –pregunta Lina-. ¿Porqué justo acá?

-Eso sí que no lo sé –responde Ibáñez-. De hecho, me pregunto lo mismo.

-Preguntaré si tuvo algo que ver este idiota –exclama Axel.

MSN
PsicoLina [Have you ever been mellow?] dice:
¿Tuviste algo que ver con la mujer que vino recién?

Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice:
!!!!!!!!!!
¿Crees que hubiera hecho tanto escándalo si lo hubiera planeado yo?
Idiota...

-No –responde Axel.

10:52 hrs. – Patio del edificio “Viña Centro”

Catalina saca su teléfono, algo impaciente, mordiendo una de sus uñas y golpeando con insistencia uno de sus zapatos al suelo.

-Nadine, tengo noticias.

-Dime linda, que ya no aguanto.

-Encontré al Marce, ¿Lo conocí cierto? ¿Mi ex?

-¡No! –exclama Nadine, sorprendida-. O sea… ¿ex? Si ustedes no fueron nada, discúlpame. Pero bueno… ¡sigue!

-Eso. Fui, golpeé la puerta, no alcancé a ver mucho. Estaba la psicóloga, un tipo re joven, otra mina que me empujó y el Marce. Divisé los pacientes, pero no caché más. Igual es raro que esté el Marce ahí… él es de la brigada del Cybercrimen.

-¿Con eso te alcanza para noticia? –pregunta Nadine.

-No, pero llamaré a un camarógrafo e iré a la Brigada esa, en Investigaciones. Simplemente a preguntar, como buena reportera –dice Catalina, con una sonrisa-. ¿No ha llegado Agustín?

-Nah. Tengo clases, te dejo.

Sueños

Roberto, recostado todavía en el suelo, respira hondo el aire que al fin entra sin dificultad a sus pulmones. A su lado, Khushi espera sentada sobre una banca, muy tranquila.

-¿Cree que su amiga entenderá? –pregunta ella.

-Eso espero –responde Roberto, poniéndose de pie-. Por favor que haya entendido.

-Tiene que existir alguna manera de salir de acá –dice Khushi, mirando con atención todo lo que le rodea-. ¿Algún portal?

-¿Sigamos caminando? –pregunta Roberto-. La verdad no sé hacia donde… pero sigamos.

-Está bien.

11:15 hrs. – Living – Casa de Graciela

Levantada, bebiendo un vaso de agua, Graciela toma algo de aire en el sillón de su hogar. Su madre está a su lado, haciendo cariño en su largo y oscuro pelo.

-Fue una pesadilla, amor –dice ella-. ¿Quién es Roberto? Nunca habías hablado de él.

-Un amigo –responde ella-. ¿Conoces a alguna Lina Estevez?

-No –dice su madre.

Graciela tiene un teléfono celular entre sus manos.

-No me contesta –dice ella-. Ni su celular ni la casa. Voy a ver si en internet sale algo de esa… Lina Estevez.

-¿Para qué hija? Si fue un sueño… por favor. ¿No te toca ir a trabajar?

-No voy a ir, mi instinto me dice que a Roberto le pasó algo y que necesita mi ayuda.

Sueños

Javiera, totalmente sola, corre entre la espesa neblina de una abandonada ciudad, con los ojos llenos de lágrimas. Sin todavía tener claro que sucede, sigue su paso firme por una ancha avenida, la que está totalmente desierta.

Frente a ella ve pasar a Lorena, la que desesperada corre, cruzando la calle con pánico para luego caer de rodillas en la vereda del frente.

-¡Lorena! –exclama, con la voz algo apretada, Javiera.

-¡Javiera! ¡Ayúdame! –pide Lorena, intetando ponerse de pie.

Javiera se acerca y la ayuda, sosteniéndola de uno de sus brazos. Luego se abrazan.

-¿Dónde estamos? ¿Qué es todo esto? –pregunta Lorena, con angustia.

Javiera mira las heridas que tiene en las manos su amiga.

-¿No te duele? –pregunta ella.

-No, ¿por? –la calma de Lorena inquieta a Javiera.

-Roberto me dijo que estábamos soñando. No entiendo… ¿puede que sea así?

Lorena da un paso atrás súbitamente. Se lleva sus manos al rostro y grita. Javiera mira extrañada a su alrededor, todo seguía tal cual.

-¿Qué pasó? –pregunta ella.

-¡Daniel murió! ¡Daniel murió! –exclama Lorena, indicando la calle.

-No veo nada, ¿dónde? ¿Quién es Daniel?

-Mi marido. Murió, está muerto.

Lorena mira hacia la calle, y el cuerpo de su esposo está tirado en la mitad, con un una rueda de automóvil sobre su espalda y todo el peso de éste destrozándole el cuerpo.

-¡Todo lo que veas, es falso! –exclama Javiera, luego estira su mano y toma la de Lorena-. Vamos, larguémonos de acá.

Frente a Javiera pasa su hijo, el que, con el rostro cubierto con heridas y algo de sangre, la saluda con una sonrisa. La mujer se conmueve, sus ojos se llena de lágrimas, pero luego hace la vista al lado.

-Es mentira, es mentira –balbucea para sí misma-. No existes… ¡no existes!

Lorena mira a Javiera algo extrañada, luego siguen el camino, esta vez por la vereda de la desierta calle.

11:26 hrs. – Consulta Dra. Lina Estevez

La música de “Therion – Clavicula nox” llena de sonido todo el silencioso lugar. Sentados, sin hablar, cada uno de los integrantes de la consulta, piensa.

-Me siento un total inútil –exclama entre dientes Ibáñez.

-Y yo me siento en un funeral con esos gritos dark góticos de fondo –dice Loreto.

-¿Y qué podemos hacer? –pregunta Lina-. Este tío nos tiene acá sentaos sin hacer nada de nada. Quizás hay que empezar a tirarse en su contra, ¿no?

-Llevo no se cuanto intentando interrumpir su transmisión, buscar un bug, alguna hueá mínima… y nada –exclama Áxel, golpeando el teclado y luego poniendo una de sus manos sobre sus ojos.

-¡Relax! –exclama preocupada Loreto, saltando de su silla y poniéndose al lado de Áxel con rapidez-. Porfi, no te angusties de nuevo, ¿ya? Respira… vamos.

-Esas mierdas de relajaciones no sirve de nada –exclama Axel-. A la mierda con todo.

El teléfono suena. Lina e Ibáñez se miran entre sí durante algunos segundos, luego la doctora se levanta y contesta.

-Recuerda que Berzerkito escucha –dice irónicamente Ibáñez.

-¿Diga?

-Lina, he buscado información de lo que tú dices y no encuentro nada de nada –es Santelices, luce nervioso-. Cuéntame más. ¿Puedo ir a ver?

-¡No! –exclama Lina, quien tapa un momento el auricular para hablar a Ibáñez, quien le indicaba con señas que dijera que todo está bien-. No puedo mentirle, es mi tutor.

-¿Pasa algo, Lina? –pregunta Santelices-. Me llamaron de la Complutense, y vienen en camino. Van a llegar a eso de las una, si es que no es antes. ¡Necesito saber que pasa!

-Hackearon el sistema. Por eso es que le vienen paro a los pacientes y no puedo despertarlos, porque él los tiene tomados. No sólo eso…

Santelices respira hondo en el teléfono.

-Estamos encerrados –prosigue Lina-. Tiene cámaras, micrófono, las líneas interrumpidas, y si alguien sale… mata a los pacientes.

-Mucho. Santelices, la boca cerrada o te cago. Simplemente distrae a los de la Complutense. Luego tendrás tu recompensa –dice una voz grave, algo electrónica, al teléfono-. Una palabra de esto a la poli y se mueren los pacientes. Ve a tu computadora, que allí te tengo otra sorpresita.

-¡Berzerker! –exclama Lina.

-¡Chau Lina! –dice Berzerker.

La línea se corta.

-Era Berzerker –dice Lina al grupo-. Dijo a Santelices que tiene que distraer a los de la Complutense. Una palabra a la policía y mata a los pacientes. Y que en su computador le tiene otra sorpresa.

-Puta que es audaz este hueón. Nos está metiendo… el dedo en la boca es poco, el brazo entero hueón –exclama Loreto.

Ibáñez se acerca a donde está Axel, quien teclea con mucha velocidad en el computador.

-¿Algo? –pregunta Ibáñez.

-Pude llegar a una probable procedencia, pero me arrojó más de mil lugares a la vez. Luego quise entrar a su PC, pero me cagó a mi y me llenó de propagandas porno.

-¿Al menos eran buenas las pornos? –pregunta Ibáñez, esbozando una sonrisa.

-Ve por tu cuenta –dice Axel, corriéndose del PC.

En la pantalla aparecen varios banners eróticos. Curiosamente en uno de ellos aparece Francisca, la vecina de Ibáñez, casi sin ropa, cubriendo sus senos con sus manos. Luego aparece el mismo detective besándola.

-Nada de esto a tus amigas –dice Ibáñez a Axel.

El televisor se enciende. Las mismas imágenes del banner aparecen, esta vez en la pantalla, con los gemidos de Francisca a todo volumen.

-Wow… ahora nos entretiene con porno barata –exclama Loreto.

-¿Y eso? –pregunta Lina.

-Maricón de mierda –exclama Ibáñez, algo sonrojado-. Una amiga.

El teléfono vuelve a sonar. Ibáñez es quien contesta.

-Nunca lo hagas con el computador prendido, que un hacker aburrido puede estar observandote –dice la misma voz de antes-. Que bueno volver a hablarte.

-Voyerista de mierda. Apaga la tele –ordena Ibáñez.

El televisor cambia. Esta vez cuatro cámaras de seguridad aparecen en pantalla, una del interior de un ascensor, otra de un pasillo, otra de la entrada de un elevador, y una de un hall de recepción bastante decorado.

-Te presento el edificio Gala –dice Berzerker al teléfono-. Lugar lleno de centros médicos ABC1, oficinas de abogados y psicólogos. ¿Sabes quien trabaja allí?

-Francisca –responde Ibáñez.

-En diez minutos más tu amiguita va a recibir una llamada que le ordenará ir a buscar un paquete al primer piso. ¿Vas a esperar a ver como tu puta nocturna se ve muerta en pantalla, o irás a rescatarla para follarla otra noche más? Tú eliges. No te pongo límites, sólo los que ya tenemos. ¡Y Espera!

Ibáñez ya se dispone a abandonar la habitación.

-¿Alguna otra condición? –pregunta Ibáñez.

-Sí. Tras el macetero que está en la entrada de este edificio encontrarás una pequeña cámara que funciona inalámbricamente. Necesito que te la pongas en tu corbata. Simplemente quiero estar atento a todo lo que hagas. Te aseguro que no querrás fallar… que el castigo puede ser todavía peor del que crees. Suerte.

-No se muevan de acá, vuelvo en quince minutos –dice Ibáñez, abandonado rápidamente la habitación.

-¡Lina, te dije que era buena idea poner de esos teléfonos con el botoncito donde todos escuchan! Ni puta idea como se llaman, pero esos –exclama de forma infantil Loreto.

La pantalla cambia. Esta vez muestra una habitación vacía, bastante abandonada y desolada. Luego vuelve a las imágenes del edificio.

MSN
Berzerker =) /(8) Blood running through your mind is now numb (8) dice:
Axel… en esto vas a estar de acuerdo conmigo. Una de las grandes ventajas del mundo de hoy es que todo se maneja por computadoras. Simplifica las cosas, es cierto… pero también lo vuelve tan… tan vulnerable...

Axel lee la pantalla, luego levanta el dedo del medio a la cámara.

11:26 hrs. – Dormitorio – Casa Graciela

Graciela, con mucha tranquilidad, busca en Google por “Lina Estevez”. Éste arroja una serie de información, tanto de pequeños proyectos que había desarrollado antes la Psicóloga, como noticias sobre “Enfrenta tus miedos”.

Su madre entra al dormitorio con un vaso de leche y un sándwich.

-Lina Estevez es psicóloga y está haciendo un proyecto que pretende manejar los sueños –lee Graciela de la pantalla.

-¿Y?

-Uno de los pacientes es Roberto. Y este proyecto está en acción en este mismo minuto.

Sueños

Yasna camina zigzagueante por un oscuro pasillo, lleno de sombras que bailaban al ritmo de una extraña canción y humo de cigarrillo. Con una botella de pisco en una de sus manos prosigue su camino con lentitud, abriéndose paso entre la muchedumbre que estaba en un total trance.

Un hombre se acerca a la muchacha, posa una de sus manos en una nalga y la presiona con fuerza.

-Mijita, ¿vamo a darnos cariñitos un ratito?

-¿Tení? –pregunta Yasna, llevándose un papelillo de marihuana a la boca.

El hombre enciende el papelillo y Yasna aspira el humo, luego sonríe. El extraño la traslada, sosteniéndola de la cintura, a una lejana habitación. Allí la empuja a una vieja cama de madera. Yasna simplemente se deja llevar. Traga una bocanada de humo más y luego quita la polera que cubría su cuerpo, dejando al descubierto el sostén blanco que cubría sus senos.

El hombre saca del cajón un machete, el que muestra a Yasna con una perversa sonrisa. Ella se hace hacia atrás, se recoge entre las frazadas desordenadas y mira, nerviosa.

-¿Qué me vas a hacer? –pregunta, apenas modulando por el efecto del alcohol-. ¡Auxilio!

El extraño deja caer el machete sobre Yasna, pero ésta se corre y sólo logra dejarlo enterrado en el colchón. La rubia corre entre el pasillo, pidiendo ayuda a las sombras que llenan el lugar, pero todo en vano.

-¡Me van a matar! ¡Ayuda! –da media vuelta y ve como el hombre se acerca-. ¡Sal de acá mierda!

Choca de improviso con otro hombre, quien la sostiene de los brazos. Nerviosa Yasna mira, era Maximiliano. Todavía tiritando lo abraza.

-¡Me vienen persiguiendo!

-¿Quién, no veo a nadie?

Todo el humo y las sombras se habían disipado. Sólo quedaba el pasillo abandonado, y mucho polvo. Con extrañeza Yasna mira el lugar, y luego hace señas de “no sé” con sus hombros.

Juntos abandonan la construcción, rumbo a la que parece ser la única salida, una luz blanca en el fondo del lugar.

11:38 hrs. – Casa de Lorena

Carlos y su hermana Ignacia, ven la televisión muy atentamente. El Buenos días a todos era la única entretención a esas horas. Él recién terminó su carrera, y ella este día lo tenía libre en la Universidad. El teléfono suena de improviso, Ignacia contesta.

-¿Aló? –dice ella-. Carlos es pa ti.

-¿Quién?

Ignacia hace señas de no saber con sus hombros.

-¿Diga?

-Hola Carlos Aguilera. Tengo una misión para ti, mejor dicho, un trabajo. Pero necesito discreción –la voz es de Berzerker.

-¿Y con quién hablo? ¿Y quién es usted?

-Podrás ubicarme en la consulta de Lina Estevez, ¿la conoces cierto?

-Mi mamá está allá ahora.

-Soy el detective Marcelo Ibáñez y necesito de un perito. Te estaré esperando allí, la paga es buena, no me falles.

El teléfono se corta.

-¿Quién era?

Carlos queda pensativo.

-Un trabajo, me arreglaré para ir.

11:39 hrs. – Consulta Dra. Lina Estevez

En la pantalla de televisión se ve la cámara que lleva Ibáñez en su corbata. Corre por las calles de Viña del Mar con gran desesperación, empujando a varias personas en su camino.
Axel lee de la pantalla lo que Berzerker puso recién.

-Dijo que empezó su jueguito para Ibáñez –lee Axel-. No quiere dar más detalles, sólo que veamos nosotros el espectáculo por la televisión.

-Al menos le da emoción a esta hueá poh –acota Loreto-. Y es más entretenido que ver con quién se acostó Kenita Larraín.

-Ridícula –exclama Lina-. Será, no hay nada más que hacer.

11:41 hrs. – Consulta Médica, Octavo Piso – Edificio Gala

Francisca, bien peinada y ordenada, está tras el mesón de recepción de la pequeña consulta médica manejada por dos hermanos doctores. El teléfono suena, da media vuelta para bajar el volumen del televisor y contesta.

-Consulta médica, buenos días.

-Tiene un encargo en la recepción, para los doctores. ¿Puede bajar a buscarlo?

-De inmediato, gracias.

Golpea una de las puertas de la consulta, sale una enfermera.

-Voy a bajar a buscar un encargo para la doctora, me ves la recepción porfa.

11:42 hrs. – Edificio Gala – Planta Baja

Ibáñez irrumpe velozmente en el Hall principal. Se acerca a la recepción, respirando muy agitado, con el rostro bañado en sudor.

-¿Una caja? ¿Les llegó una caja? –dice él.

-Buenos días –dice el recepcionista, no en muy buen tono-. ¿Caja?

-A nombre de Francisca… -piensa un momento-. Francisca Moraga. Hace poco debió llegar una caja… ¿no?

-No ha llegado nada a nombre de Francisca ni de nadie. Las entregas las hacen en las propias oficinas, acá no guardamos nada de eso señor.

-Mierda.

Nervioso Ibáñez mira todo el lugar buscando algo.

-Maricón de mierda, si no era la caja, ¡¿que chucha era?! ¡Sé que estás escuchando!

-¿Señor, pasa algo? –pregunta el recepcionista.

Ibáñez detiene su vista en el ascensor, todos detenidos en el piso ocho.

-¿Los ascensores acá están conectados a alguna central? –pregunta Ibáñez.

-¿Por qué quiere saber eso?

-Respóndame por favor, es para un trabajo en la Universidad y me sería de gran ayuda.

-Sí, una oficina donde están las cámaras de seguridad, y también se controla el sistema de los ascensores, ventilación y demases, ¿por?

-¡Conchesumadre!

Ibáñez se lanza hacia las escaleras a toda velocidad.

11:42 hrs. – Pasillo – Octavo Piso, Edificio Gala

Francisca se para frente a los ascensores, curiosamente los tres estaban detenidos en el octavo piso. Una señora baja de uno de ellos, con varias bolsas.

-De los años que llevo acá, primera vez que los tres están parados acá, día de suerte –dice Francisca a la señora, ella le responde con una sonrisa.

Las puertas se cierra y el ascensor comienza a descender.
Cuando iba en el piso tres, Ibáñez abre la puerta que da a las escaleras y ve que los tres ascensores ya no estaban en el octavo piso.

-¡Mierda!

11:42 hrs. – Consulta Dra. Lina Estevez

En la pantalla de televisión se ve el interior del ascensor, donde Francisca baja. En la otra mitad, el pasillo, donde Ibáñez da vueltas muy inquieto. No hay audio.

-¿Qué pasará? –pregunta Loreto, algo nerviosa-. Que miedo.

-No sé, pero no me huele bien –dice Lina.

11:43 – Ascensor

Cuando llega al piso dos, el ascensor detiene su camino. Francisca, algo extrañada, mira el panel. Luego los números comienzan a cambiar y el elevador comienza un camino de subida. Sin perder el control, ella presiona el botón de emergencia, esperando respuesta.

-Aló –dice, presionando el botón rojo de alarma-. ¡Aló!

Al pasar por el octavo piso se escuchan muy a lo lejos gritos de Ibáñez llamando al nombre de la mujer, Francisca.

-¡Auxilio! –grita ella, ahora al exterior.

-Lástima que tu detective no pudo ayudarte –dice una voz grave por el altoparlante.

Francisca se inquieta. El contador del ascensor va en el once, y allí se detiene. Muy nerviosa intenta abrir las puertas con sus manos pero el esfuerzo es en vano. Luego intenta encaramarse por el pasamanos para alcanzar la puerta de arriba, pero los espejos que la rodean no ayudan para el cometido.

Las cadenas que sostienen el enorme elevador suenan, el ascensor sube un poco más y luego cae a toda velocidad un par de metros, posteriormente se frena.

-Los frenos de emergencia –espeta Francisca, llorando-. ¡Ayuda!

-Así es, pero los desactivo en un instante –dice la voz por el parlante.

Las cadenas nuevamente elevan el ascensor hasta el piso once. Francisca toma aire, se persigna y ora, con las manos tiritando y los ojos cubiertos de lágrimas.

-Dios te salve María, llena eres de gracia… -dice para sí misma.

El ascensor se suelta, agarrando gran velocidad en la bajada. Ocho, siete, seis… los gritos de Francisca se escuchan por todo el edificio hasta dejarse caer en el primer piso y destrozarse en el suelo, con los resortes que finalmente sólo perforan el suelo del ascensor. Los cristales de los espejos se incrustan en la piel de la mujer, quien muere instantáneamente, con el cuerpo totalmente destrozado, enredada entre los metales y restos de lo que fuera el lujoso elevador del Edificio Gala.


Posted by Patricio :: 13:14 :: 0 Comments:

Si leíste, deja tu mensaje :)

---------------------------------------